Oura, la empresa detrás del popular anillo inteligente, ha dado un paso importante hacia su salida a bolsa al presentar su solicitud ante la Comisión de Valores de EE. UU. (SEC). Este anuncio coincide con un notable aumento en sus ingresos, que pasaron de 697 millones de dólares en los primeros nueve meses del año pasado a 1,2 mil millones en el mismo período de este año.
Con proyecciones ambiciosas, la firma estima que generará aproximadamente 2 mil millones de dólares en ingresos durante el año en curso. Oura ha destacado la venta de 3,6 millones de anillos en el último año y un crecimiento en su base de usuarios, que actualmente cuenta con cerca de 5 millones de suscriptores que acceden a métricas de salud más amplias.
Uno de los aspectos más destacados del informe de Oura es su impresionante tasa de retención de suscriptores, que se sitúa en alrededor del 85%. Esto sugiere que la mayoría de los usuarios que se registran en un mes continúan siendo miembros un año después, lo que evidencia la efectividad de su plataforma en la fidelización del cliente.
Un producto en auge en el mercado
Los anillos de Oura, que tienen un precio que oscila entre 350 y 400 dólares, se posicionan como rastreadores de salud avanzados. Este dispositivo es capaz de medir biométricas esenciales como el metabolismo, la frecuencia cardíaca, los niveles de estrés y los patrones de sueño, funcionando en conjunto con una aplicación que promociona el anillo como una «plataforma de inteligencia en salud siempre activa».
La última información sugiere que Oura podría intentar recaudar 3 mil millones de dólares en su salida a bolsa, buscando una valoración que podría llegar a los 16 mil millones, después de ser valorada en aproximadamente 11 mil millones en octubre del año pasado. Desde su fundación en Finlandia en 2013, la empresa ha expandido su presencia a nivel mundial, con oficinas en lugares estratégicos como San Francisco.
Desafíos y oportunidades por delante
A pesar de su crecimiento, Oura enfrenta desafíos legales. Recientemente, la compañía fue objeto de una demanda colectiva que la acusa de engañar a los usuarios sobre la precisión de su seguimiento del sueño. Se alega que las capacidades del dispositivo para detectar señales fisiológicas sobre las etapas del sueño son deficientes, confiando en estimaciones generadas por inteligencia artificial que, según los demandantes, carecen de fiabilidad.
Oura ha rechazado las acusaciones, asegurando que se defenderá en el marco legal adecuado. En este contexto, la compañía también ha resaltado su enorme base de datos, que consideran una de las más grandes y de mayor calidad en salud del consumidor, registrando más de 50 métricas de salud y casi 42 mil millones de horas de datos fisiológicos. Esta información alimenta sus modelos de inteligencia artificial y aprendizaje automático, buscando mejorar la precisión y personalización de sus servicios.
Con una visión orientada hacia el futuro, Oura está decidida a expandir su base de usuarios más allá de los casos tradicionales de uso de dispositivos portátiles. La compañía indica que su plataforma tiene potencial para impactar poblaciones más amplias a medida que avanza en la mejora de la evidencia clínica y las integraciones con planes de salud y proveedores de atención médica.
