El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha puesto en marcha una iniciativa para abordar una de las molestias urbanas más persistentes en la ciudad: la escasez de baños públicos. Con solo 975 inodoros operativos entre sus cinco distritos, lo que representa un baño por cada 8,697 residentes hasta junio de 2025, la Administración busca mejorar esta situación mediante la instalación de 17 nuevos módulos de baño, denominados «robotoilets».
Equipados con servicios esenciales como agua corriente, control de temperatura y estaciones para cambiar bebés, estos baños, fabricados y gestionados por Throne Labs, ya están comenzando a abrirse al público. Las primeras dos unidades están operativas desde esta semana y otras dos más se sumarán el próximo jueves.
Durante una conferencia de prensa, Mamdani subrayó la importancia de facilitar el acceso a un baño limpio y seguro para los neoyorquinos. “Demasiados ciudadanos saben lo que es no tener un lugar donde ir mientras están en movimiento”, afirmó, enfatizando que esta prueba busca garantizar que las personas puedan contar con un baño accesible cuando lo necesiten.
Regulando el tiempo de uso
Una de las características más notables de estos nuevos módulos es la implementación de un sistema que limita el tiempo en que una persona puede permanecer en el baño. Pasados diez minutos, las puertas se abrirán automáticamente. Para advertir a los usuarios, se emitirá un aviso sonoro a los cinco y ocho minutos. Si la persona no abandona el baño al concluir el tiempo, el sistema comenzará a accionar luces intermitentes y reproducirá un mensaje que indica: “Atención. Su tiempo ha expirado. La puerta se abrirá ahora.” Tras un breve periodo adicional de gracia de 30 segundos, la puerta se abrirá, independientemente de si el usuario está listo o no.
Si alguien ignora estas advertencias y se niega a salir, el personal de Throne Labs recibirá una notificación para verificar la situación, y los operadores determinarán el proceder a seguir. En caso necesario, se podrá involucrar a la policía para retirar a la persona que haga caso omiso del aviso.
Accesibilidad y preocupaciones sociales
El desafío de establecer un tiempo límite para el uso de los baños genera inquietudes en torno a la accesibilidad. Aunque estos baños son accesibles para personas con discapacidades, aquellos que requieren más tiempo debido a condiciones de salud podrían encontrar problemas al utilizar estas facilidades en el periodo establecido.
Las reacciones en redes sociales han reflejado la preocupación al respecto. Algunos usuarios han expresado que un cierre automático podría convertirse en una experiencia desagradable, mientras que otros han cuestionado cómo un mecanismo de apertura de puertas podría afectar la privacidad y dignidad de quienes utilizan los lavabos.
Además, para acceder a estos robotoilets, los usuarios necesitan contar con un teléfono inteligente para enviar un mensaje de texto, escanear un código QR o utilizar una tarjeta especial que se distribuirá a través de organizaciones locales. Esto plantea un nuevo reto de accesibilidad, ya que muchas personas sin hogar carecen de estos dispositivos o del medio para obtener estas tarjetas. La Coalición Free to Pee, formada por grupos de defensa, ha comentado que estas medidas no abordan adecuadamente la falta de acceso al baño en una ciudad donde este problema es cada vez más evidente.
