Una reciente sentencia del Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo número 10 de Madrid ha obligado a MUFACE a abonar 19,4 millones de euros a DKV. Esta cantidad corresponde a los sobrecostes derivados de la asistencia sanitaria que DKV continuó proporcionando durante una prórroga forzosa del anterior concierto, que se extendió entre finales de 2024 y mediados de 2025.
La resolución judicial, fechada el 16 de septiembre, aún es susceptible de recurso ante la Audiencia Nacional. La decisión del tribunal resalta uno de los momentos críticos que enfrentó MUFACE, que no solo luchaba por mantener su operativa, sino que también trataba de gestionar la continuidad de la asistencia sanitaria para sus mutualistas a pesar de la salida de DKV del concierto.
En efecto, DKV hizo pública su decisión de abandonar el acuerdo sanitario durante un periodo de grave incertidumbre, pero, conforme a las obligaciones del marco regulador, se vio forzada a continuar prestando servicios mientras la administración pública buscaba alternativas. La licencia otorgada por MUFACE fue justificada por la necesidad de asegurar la atención médica a los funcionarios y sus familias mientras se gestionaba un nuevo contrato.
Desafíos en la contratación y el modelo organizativo
El trasfondo de esta problemática se origina en noviembre de 2024, cuando la primera licitación para renovar el concierto sanitario quedó desierta. Las aseguradoras SegurCaixa Adeslas, Asisa y DKV decidieron no presentar ofertas, a pesar de que la Administración había aumentado la dotación del contrato en unos 303 millones de euros. MUFACE más tarde reconoció que era necesario ajustar las primas a los costes del sector sanitario y a la demografía de los mutualistas.
En un intento por dar respuesta a la crisis, MUFACE utilizó las órdenes de continuidad establecidas en la Ley de Contratos del Sector Público, que permitieron mantener la asistencia médica. Posteriormente, y tras revisar las condiciones económicas, la Administración sumó 330,5 millones de euros al presupuesto inicial para el nuevo contrato. Esto elevó la financiación total a 4.808,5 millones de euros para 2025, 2026 y 2027, lo que supuso un incremento de 1.276,5 millones respecto a la anterior oferta.
Finalmente, tras la modificación de las condiciones, las aseguradoras SegurCaixa Adeslas y Asisa decidieron participar en la nueva licitación. En este contexto, DKV optó por retirarse, lo que llevó a muchos de sus mutualistas a elegir entre las dos compañías que presentaron ofertas.
Resultados financieros de DKV tras la crisis
A pesar de la pérdida de negocio vinculada a su salida de MUFACE, DKV logró cerrar el año 2025 con un beneficio neto atribuido de 54,6 millones de euros, marcando un aumento significativo respecto a los 14,7 millones del año anterior. Aunque las primas se redujeron en un 7,5% hasta alcanzar los 945 millones de euros y la base de clientes se vio afectada con un descenso del 11,7%, la compañía destacó la mejora en la rentabilidad gracias a un control más eficaz de la siniestralidad, que se situó en el 74,8%, 8,2 puntos menos que en el ejercicio anterior.
Así, el escenario de cambio en el concierto sanitario no solo dejó tensiones regulatorias, sino que también brindó lecciones importantes sobre la necesidad de adaptabilidad y resiliencia ante los desafíos que enfrentan las aseguradoras en el sector de la salud.
