La mayoría de nosotros no volamos en jets privados, pero nuestros impuestos contribuyen a su financiamiento.

La mayoría de nosotros no volamos en jets privados, pero nuestros impuestos contribuyen a su financiamiento.

El creciente uso de jets privados ha suscitado un debate sobre su impacto ambiental y económico, a pesar de que solo una pequeña fracción de la población mundial utiliza estos lujosos medios de transporte. Un reciente informe del Instituto de Estudios Políticos (IPS) destaca las repercusiones significativas de la industria de los jets privados y lo que define como el «alto costo del exceso de los jets privados».

Los jets privados emiten hasta 14 veces más dióxido de carbono por pasajero que los vuelos comerciales. Además, estas aeronaves operan a altitudes más elevadas, generando estelas de condensación que atrapan el calor, aumentando así el calentamiento global. Este efecto climático puede ser de dos a cuatro veces mayor que el impacto inmediato de las emisiones de CO2.

Impacto desproporcionado en los EE.UU.

A pesar de representar solo el 4% de la población global, los Estados Unidos albergan más de dos tercios de los jets privados registrados en el mundo. Según el informe, el 65% de todas las operaciones de jets privados ocurren en aeropuertos estadounidenses, lo que implica que estos vuelos generan más de la mitad (55%) de todas las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria.

El IPS sostiene que los propietarios de jets privados no están contribuyendo equitativamente a las arcas públicas. Aunque constituyen el 7% de la actividad aérea en el país, su contribución al Fondo de Aeropuertos y Vías Aéreas es inferior al 0.6%. Asimismo, se benefician de financiamiento público, como se evidencia en los más de 1.13 mil millones de dólares en fondos de subvenciones destinados a proyectos aeroportuarios que favorecen principalmente a esta clase de aviones.

La situación se podría agravar en el futuro con la propuesta de la Ley ALERT, que podría facilitar aún más a los propietarios de jets privados evadir impuestos estatales y locales.

Inequidad en los cielos

El informe también hace hincapié en la creciente desigualdad de riqueza en el país, vinculando este fenómeno al uso de jets privados. Aproximadamente 256,000 personas, que representan el 0.003% de la población global, utilizan este tipo de aviones, acumulando un patrimonio neto combinado de 31 billones de dólares, lo que refleja una riqueza media de 123 millones por persona.

La propiedad fraccionada de jets privados está en auge, habiendo aumentado un 65% entre 2019 y 2025. Un ejemplo de esta tendencia se observa en NetJets, que reportó un incremento del 15.5% en ingresos en el primer semestre de 2026 en comparación con el año anterior.

El coautor del informe, Chuck Collins, expresa: “El resto de nosotros no deberíamos pagar por el lujo y el exceso de la clase rica que vuela en jets privados. Nuestros impuestos no deberían subsidiar sus hábitos de viaje irresponsables que agravan el calentamiento del planeta”.

Como parte de la iniciativa, IPS ha lanzado un rastreador de emisiones de jets privados que mide las emisiones de vuelos específicos, contribuyendo a una mayor conciencia sobre el impacto ambiental de estos vuelos, como se evidenció en los 92,000 vuelos privados relacionados con la Copa Mundial de 2026 y su correspondiente contribución de casi 150 kilotones de CO2.