La inteligencia artificial y la automatización están generando un impacto considerable en el mercado laboral de Estados Unidos, con proyecciones que sugieren que aproximadamente 11 millones de trabajadores, equivalente al 7% de la fuerza laboral, se verán obligados a buscar nuevas profesiones para el año 2035. Este cambio disruptivo se detalla en un informe reciente de una destacada consultora de gestión.
Se prevé que la automatización podría disminuir la demanda laboral en el país en un 21%, lo que se traduce aproximadamente en 36 millones de empleos menos en la próxima década. Sin embargo, el crecimiento económico podría ayudar a mantener a alrededor de 25 millones de trabajadores en sus campos actuales, siendo 11 millones los que enfrentan la necesidad de una reubicación profesional. Esto implica que cerca de 770,000 personas tendrían que cambiar de grupo ocupacional cada año, una cifra que representa 3.6 veces el promedio histórico.
Al igual que las revoluciones tecnológicas anteriores, la era de la inteligencia artificial podría, a largo plazo, crear más empleos de los que suprime. No obstante, el informe señala que se requerirá una transformación laboral a gran escala y sostenida, posiblemente la más extensa en la historia laboral de Estados Unidos.
Incluso aquellos trabajadores que logren permanecer en sus actuales ocupaciones deberán adaptarse, ya que se estima que más del 70% de ellos necesitarán algún grado de reinvención en sus habilidades profesionales. La automatización y la IA afectarán a diversas profesiones de manera desigual, siendo las áreas de soporte administrativo, agricultura y tecnología las más vulnerables a estos cambios disruptivos.
El panorama actual del mercado laboral
La situación del mercado laboral ha mostrado signos de estancamiento en los últimos años. Aunque los despidos masivos han sido escasos, el crecimiento del empleo ha sido lento y la rotación laboral se ha mantenido baja. Recientes datos indican que las ofertas de trabajo han caído a un mínimo de cinco meses, mientras que la tasa de «renuncias voluntarias»—un indicador utilizado por los economistas para medir la confianza de los trabajadores—se ha mantenido cerca de un mínimo de seis años.
En este contexto, el Índice de Confianza del Empleado de Glassdoor ha alcanzado su tercer récord mínimo en lo que va del año, reflejando las inquietudes sobre la seguridad laboral en un entorno marcado por la inteligencia artificial y la economía en general.
