La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en el sector legal está transformando la manera en que los bufetes de abogados operan, generando importantes cambios en sus modelos de negocio. Adrian Bell, socio director de CMS UK, afirma que en menos de seis meses, la IA estará intrínsecamente integrada en las operaciones diarias de estas firmas, lo que plantea interrogantes sobre su impacto en la fijación de precios, el reciclaje profesional y la competencia en el sector.
Un estudio del informe FT Innovative Lawyers Europe 2026 revela un aumento significativo en la adopción de la IA por parte de los bufetes de derecho mercantil. Estas firmas, no solo están creando productos jurídicos personalizados, sino que también están comenzando a cuantificar su uso en términos de eficacia y rentabilidad. Según PwC Tax & Legal España, se han ahorrado más de 19,000 horas en un plazo de seis meses utilizando herramientas de IA, mientras que Dechert estima que su uso de IA en 2026 ha duplicado el de 2025.
En este contexto, los grandes bufetes internacionales, como A&O Shearman y Freshfields, lideran la implementación de la IA, gracias a su capacidad de inversión. Sin embargo, sorprendentes competidores más pequeños, como Noerr y Ecija, también están emergiendo como pioneros en este ámbito. Esta confrontación va acompañada de un debate creciente sobre las implicaciones para la estructura de precios y la relación con los clientes. Antonio Herrera, socio director de Uría Menéndez, subraya que la tradicional noción de la hora facturable está siendo reevaluada, abriendo un espacio para modelos más flexibles que consideren el valor del servicio más allá de las horas trabajadas.
Cambios en la Estructura del Mercado
La reciente ola de fusiones en el sector legal también está redefiniendo el paisaje. Tres importantes movimientos, que unen bufetes británicos y estadounidenses, subrayan la continua expansión de las firmas estadounidenses en Europa. Estas operaciones reflejan la necesidad de los bufetes de establecer una presencia significativa en jurisdicciones clave para convertirse en líderes de élite, lo que implica una aspiración de ingresos superior a los 3,000 millones de dólares.
A pesar de ello, la inestabilidad geopolítica plantea desafíos adicionales, como menciona Georgia Dawson, socia principal de Freshfields. La preocupación por las normativas de soberanía de datos podría obstaculizar en gran medida el comercio internacional. Así, la demanda de abogados que comprendan la complejidad de la geopolítica sigue en aumento.
La evolución de la IA en el sector legal no es solo un reto, sino también una oportunidad. Nuevas firmas centradas en la IA están comenzando a desafiar las convenciones tradicionales de la práctica legal. Alex Baker, fundador de Legal Tech Collective, sugiere que estas empresas no solo competirán, sino que además ampliarán el mercado al atender segmentos que antes resultaban inviables económicamente. Un ejemplo es Carta Law, que se encarga de toda la documentación para la creación de fondos de inversión privados, convirtiéndose en un jugador clave en un mercado altamente competitivo.
El futuro del sector legal parece hacia una convergencia en la que la distinción entre bufetes tradicionales y aquellos nativos de IA podría dejar de ser relevante, tal como señala Alan Mason, socio director global de Freshfields. Con la integración de la IA, todos los bufetes tendrán que adaptarse a una nueva realidad donde la tecnología y la legalidad convergen de maneras inesperadas.
