La inflación en el país ha alcanzado un nivel interanual del 4,9% en septiembre, marcando un aumento significativo de seis décimas en comparación con el mes anterior. Este incremento en los precios es el más alto registrado desde febrero de 2023, cuando la tasa estaba en un 6%. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la principal causa de este repunte es el encarecimiento de los combustibles, además de una evolución en el precio de los paquetes turísticos.
Con este dato, el Índice de Precios de Consumo (IPC) ha encadenado tres meses consecutivos de aumentos y ha superado el umbral del 4% por segunda vez desde abril de este año. Los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos han sido clave para este ascenso, en contraste con la disminución que se registró en septiembre de 2025.
Las autoridades han señalado que este fenómeno inflacionario se debe a un ‘shock’ energético derivado de la tensión geopolítica en el Medio Oriente, específicamente la guerra en Irán. Asimismo, se ha mencionado que también hay un efecto base, dado que los precios de los carburantes habían disminuido en el mismo mes del año pasado.
Además de los combustibles, otro factor que ha contribuido a la inflación es el costo de los paquetes turísticos, los cuales han experimentado una reducción menor que en septiembre del año previo. Esta combinación de factores ha llevado a que se prevé una posible modificación en el comportamiento de los precios en el consumo general a medida que avanzan los meses.
Inflación subyacente y proyecciones
En lo que respecta a la inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos, esta ha aumentado hasta un 3,1%, situándose por debajo del índice general en 1,8 puntos. Este aumento refleja una tendencia moderada en la presión de precios en otros sectores de la economía.
En términos mensuales, el IPC ha registrado un aumento del 0,3% en septiembre, un dato que, aunque positivo, es cuatro décimas inferior al incremento presentado en agosto. Esto indica que la inflación mensual suma ya ocho meses consecutivos de alzas, lo que puede influir en las decisiones tanto de consumidores como de empresas.
Por otra parte, el IPC armonizado ha visto un incremento de cuatro décimas en su tasa interanual, alcanzando el 5%, con una variación mensual del 0,6%. Esto sugiere que la situación inflacionaria no sólo afecta al mercado local, sino que también tiene repercusiones más amplias en el contexto europeo.
Medidas gubernamentales ante la crisis
En este complejo escenario, el Gobierno ha decidido implementar un nuevo “escudo anticrisis” para hacer frente al aumento de precios y a la pérdida del poder adquisitivo de la población. Este paquete de medidas se produce tras el agravamiento del conflicto en Oriente Próximo, y tiene como objetivo principal proteger a los hogares y a las empresas de la escalada de precios en productos energéticos.
Aunque los detalles específicos de estas medidas aún no han sido desvelados, se ha confirmado que se extenderán ayudas al sector agroalimentario y se estudiarán nuevas estrategias para reducir la dependencia energética del país. Estas acciones son parte de una visión de medio y largo plazo que busca impulsar la electrificación y descarbonización en la economía.
Desde el inicio de la guerra, el Gobierno ha puesto en marcha varios paquetes de medidas que han ayudado a moderar la inflación en ciertos meses y han permitido que las familias gestionen mejor el aumento de los costos de la gasolina y el diésel. Sin embargo, la efectividad de estas políticas se medirá en los próximos meses, a medida que la economía se adapta a estas nuevas condiciones. Se espera que el INE publique los datos finales del IPC para septiembre el próximo 14 de octubre, lo que permitirá un análisis más detallado de los cambios en los precios de los productos esenciales.
