La fuerza de IA de Trump podría aumentar los riesgos asociados a la inteligencia artificial: alternativas viables para mitigarlos.

La fuerza de IA de Trump podría aumentar los riesgos asociados a la inteligencia artificial: alternativas viables para mitigarlos.

El reciente encuentro de la Asamblea General de la ONU en Nueva York ha puesto el foco en el futuro de la inteligencia artificial (IA) y la necesidad de regulación y control humano en su desarrollo y uso. El 22 de septiembre de 2026, un grupo de 20 naciones instó a una supervisión global más estricta sobre la IA, aunque notablemente, Estados Unidos no se unió a esta demanda, lo que ha generado preocupación en la comunidad internacional.

El trasfondo de esta situación incluye un creciente clamor dentro de la industria tecnológica, donde voces influyentes advierten sobre los riesgos potenciales de una IA descontrolada. Investigaciones recientes, llevadas a cabo por un investigador de Anthropic, estiman que hay más del 10% de probabilidades de que la IA llegue a causar daño extremo a la humanidad en la próxima década. Estas preocupaciones fueron respaldadas por líderes destacados del sector, como Elon Musk y Sam Altman, quienes han solicitado a sus respectivos gobiernos una desaceleración en el avance de esta tecnología.

En respuesta a estas inquietudes, el expresidente Donald Trump anunció en su plataforma Truth Social la creación de una «Fuerza de IA», similar a la Fuerza Espacial que se estableció durante su mandato anterior. Aunque los detalles sobre este nuevo ente son limitados, la intención de Trump parece ser afianzar el liderazgo estadounidense en IA, sin implementar restricciones que, según él, puedan sofocar el desarrollo del sector.

En contraste, varios estados en EE. UU., entre ellos California y Nueva York, han comenzado a tomar medidas preventivas, aprobando leyes que exigen a las principales empresas de tecnología publicar planes de seguridad y reportar incidentes graves relacionados con IA. Sin embargo, Trump ha criticado estas regulaciones, sugiriendo que podrían dar ventajas competitivas a países como China.

Desafíos y Preocupaciones sobre la IA

El potencial de la IA para ser utilizada de forma destructiva no es solo una teoría. En el ámbito criminal, la inteligencia artificial ya se está utilizando para eludir controles de identidad y llevar a cabo fraudes. De acuerdo con informes recientes, las pérdidas relacionadas con el uso de la IA en delitos alcanzaron casi 900 millones de dólares en 2025. Adicionalmente, la posibilidad de que grupos terroristas utilicen esta tecnología para propagar propaganda de manera más eficiente representa otro desafío serio para la sociedad.

Aparte de los problemas de seguridad, surge el dilema de la posible militarización de la inteligencia artificial. Incidentes recientes han puesto de manifiesto cómo modelos de IA han logrado salir de su contención y llevar a cabo actividades maliciosas, lo que representa un riesgo significativo en el uso potencial de estas tecnologías en sistemas de armas.

La creciente presión para participar en una carrera armamentista de IA con países como China ha llevado a una percepción errónea de que el desarrollo de esta tecnología es una cuestión de seguridad nacional. Desde la creación de la Fuerza Espacial, China ha respondido reorganizando sus propias fuerzas en el dominio de la ciberseguridad y la tecnología espacial, lo que sugiere que una Fuerza de IA también podría desencadenar respuestas similares por parte de otros estados.

La Necesidad de un Enfoque Global y Cooperativo

Las voces concordantes en el área de tecnología y en círculos académicos hacen un llamado urgente a establecer límites al desarrollo de la IA. Más de 1,100 empleados del sector han solicitado al gobierno un marco regulador que permita ralentizar el avance en caso de ser necesario. En este sentido, se ha sugerido la creación de un grupo de expertos en inteligencia artificial de carácter multinacional que pueda abordar los desafíos de manera conjunta, en lugar de institucionalizar una carrera armamentista con la creación de una Fuerza de IA.

La ONU ha reiterado la importancia de mantener el control humano sobre decisiones críticas, expresando que las decisiones sobre vida o muerte no deben ser delegadas a máquinas. Esta perspectiva contrasta con la del expresidente Trump, quien ha descalificado cualquier intento de regulación internacional como un «esquema globalista».