La falta de confianza de la generación Z hacia sus jefes: un análisis de los datos recientes.

La falta de confianza de la generación Z hacia sus jefes: un análisis de los datos recientes.

La desconfianza está marcando un hito en la dinámica laboral, especialmente entre la Generación Z. Un estudio realizado por un científico político de la Universidad de Washington revela que solo el 13% de los jóvenes de esta generación confía en la mayoría de las personas, mientras que un 74% cree que «no se puede ser demasiado cuidadoso». Esta percepción de desconfianza se convierte en un factor crítico para comprender cómo esta generación interactúa en sus lugares de trabajo.

Ryan Burge, autor del estudio, sostiene que la Generación Z es la menos confiada en la historia moderna de Estados Unidos. Al comparar con generaciones anteriores, se observa que los Millennials confían un poco más, con un 24% que afirma que la mayoría de las personas son dignas de confianza. En contraste, el 41% de la Generación Silenciosa, aquellos nacidos antes de 1945, se siente cómodo al confiar en los demás.

Factores detrás de la desconfianza

La desconfianza en la Generación Z se puede atribuir a diversos factores, como la educación y el contexto sociocultural. Burge menciona que este grupo fue criado para ser extremadamente cauteloso, influenciado por un entorno de incertidumbre marcado por la pandemia de COVID-19 y fenómenos como la cultura de la cancelación. Esta falta de confianza tiene repercusiones en sus relaciones, tanto personales como profesionales, ya que muchos jóvenes no desarrollan una base sólida de confianza en sus compañeros de trabajo.

La investigación indica que más de un tercio de los empleados no confía lo suficiente en sus colegas como para compartir problemas personales, y más del 40% raramente o nunca conversa sobre temas fuera del trabajo. Esta situación se ve acentuada en los jóvenes que ingresaron al mundo laboral durante la pandemia, quienes perdieron oportunidades de aprendizaje clave en un entorno colaborativo tradicional.

Desconfianza hacia las organizaciones

La desconfianza se manifiesta de manera significativa en el ámbito laboral. Un estudio de 2026 reveló que los Gen Z son 16 veces más propensos a expresar desconfianza hacia sus compañeros que los empleados de la Generación X. Además, solo el 41% de ellos confía en su empleador, frente a un 65% de los Millennials y un 71% de los Baby Boomers. Datos de otro estudio señalan que casi la mitad de los jóvenes ha abandonado un trabajo por falta de confianza en el liderazgo.

Esta desconfianza también se alimenta de la percepción de precariedad laboral. Un 80% de los líderes empresariales admite haber utilizado despidos como una forma de deshacerse de empleados no deseados, lo que agrava los temores sobre la estabilidad laboral. Los jóvenes, que han visto cómo sus padres se agotaron en sus trabajos, muestran una menor lealtad hacia las corporaciones, priorizando un equilibrio entre la vida laboral y personal y explorando trayectorias profesionales poco convencionales.

Impacto en la productividad y el compromiso

La desconfianza genera un ambiente de trabajo poco productivo. Según la última edición del informe mundial de Gallup, el compromiso de los empleados ha alcanzado su nivel más bajo desde 2020, ocasionando pérdidas significativas en la productividad, estimadas en unos 10 billones de dólares. Los Gen Z, en particular, sienten que su desconfianza les impide ser productivos, pues están más enfocadas en las agendas ocultas que en realizar su trabajo adecuadamente.

La responsabilidad de reconstruir la confianza

La búsqueda de confianza es un proceso bidireccional. Expertos sugieren que los jóvenes deben esforzarse por establecer un nivel básico de confianza con sus colegas y empleadores. Aunque no es necesario confiar plenamente en la alta dirección, es fundamental encontrar un entorno de trabajo donde se pueda confiar lo suficiente para desarrollarse profesionalmente.

Burge enfatiza que la confianza se construye a lo largo del tiempo mediante interacciones consistentes. Los empleadores pueden fomentar este sentido de confianza reconociendo las contribuciones de sus empleados y cumpliendo sus promesas. Al final, tanto las organizaciones como la Generación Z deben trabajar para eliminar la desconfianza, ya que esta es esencial para forjar conexiones auténticas en el entorno laboral contemporáneo.