El mundo del emprendimiento social ha perdido a una de sus figuras más emblemáticas. Cristóbal Colón, fundador de La Fageda, ha fallecido a los 77 años, dejando un legado vital en la integración de personas con discapacidad. Originario de Zuera, Zaragoza, Colón dedicó su vida a crear oportunidades laborales y de desarrollo personal para aquellos a quienes la sociedad suele relegar.
A finales de la década de 1970, Colón tuvo una visión clara: mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad intelectual. Su camino comenzó cuando, tras observar el tratamiento que recibían en una institución, decidió actuar. Con el apoyo del alcalde de Olot, donde estableció la cooperativa, movilizó a un grupo inicial de 14 personas para dar inicio a una iniciativa que combinaba el empleo con la inclusión social.
El primer paso fue establecer una brigada que se encargaba de tareas de jardinería en la comarca. Sin embargo, su visión no se detuvo ahí. En la década de 1980, La Fageda dio un salto significativo al convertirse en un productor de leche, inicialmente vendida a grandes marcas como Nestlé. Para 1993, la cooperativa comenzó a diversificarse, lanzando la producción de yogures, que rápidamente se convirtieron en un referente en el mercado.
En sus primeros años de producción de yogures, La Fageda realizó su primer pedido al hospital Vall d’Hebron en Barcelona. Desde entonces, la cooperativa ha evolucionado hasta alcanzar cifras impresionantes, produciendo en la actualidad hasta 60 millones de yogures anuales. Esta amplia producción ha sido reconocida por su calidad y su contribución significativa a la economía local.
Un enfoque social y sostenible
Colón siempre destacó que su misión iba más allá de la simple fabricación de productos lácteos. “A La Fageda no nos dedicamos a hacer yogures, sino a mejorar vidas”, solía afirmar. Su enfoque hacía hincapié en que el éxito de su emprendimiento coincidía con la dignidad y la autoestima de las personas que trabajaban en él. Este compromiso ha sido fundamental en la filosofía de La Fageda, que se ha centrado en construir un modelo empresarial cuya razón de ser es el bienestar social.
La cooperativa ha crecido hasta contar con más de 850 empleados, muchos de los cuales presentan discapacidades severas. Cristóbal Colón, quien se retiró recientemente dejando el liderazgo en manos de Sílvia Domènech, aseguró la continuidad de sus principios, cada vez más relevantes en un mundo empresarial que busca modelos más inclusivos y sostenibles.
La partida de Colón ha dejado un vacío profundo en La Fageda. Su compañero y actual presidente del patronato, Josep Maria Bonmatí, ha resaltado la huella que ha dejado su visión en la organización y en las vidas de aquellos que han formado parte del proyecto. Hoy, la cooperativa no solo representa un modelo de negocio exitoso, sino un faro de esperanza en el ámbito del emprendimiento social. La historia de La Fageda es un ejemplo de cómo los ideas innovadoras pueden impactar positivamente la sociedad, recordándonos que la inclusión y la dignidad son valores fundamentales que deben prevalecer en cualquier iniciativa económica.
