El cierre repentino de Relay, una herramienta de automatización de flujos de trabajo impulsada por inteligencia artificial, es un claro reflejo de los desafíos que enfrenta el ecosistema de startups tecnológicas. A pesar de permitir a los usuarios automatizar correos electrónicos y tareas a través de agentes de IA, Relay no logró competir con gigantes como OpenAI y Google, que integraron soluciones similares en sus propias plataformas. Con cinco años de operación, Relay dejó de existir, mostrando cómo las innovaciones, incluso con potencial, pueden ser superadas por la competencia.
Relay no es un caso aislado. Según S&P Global Market Intelligence, aproximadamente el 42% de las iniciativas de IA son finalmente abandonadas por sus empresas matriz. Las razones detrás de estos fracasos son diversas: desde la falta de financiamiento y dificultades técnicas hasta la competencia feroz y la escasa demanda de usuarios. Esta realidad ha creado lo que se podría llamar un «cementerio de IA», donde numerosos productos y startups se desvanecen en el olvido, a pesar de las esperanzas y las inversiones iniciales.
El reto de los gigantes de la tecnología
Aun los líderes del sector no están exentos de errores. OpenAI, una de las empresas más valiosas en el ámbito privado, ha enfrentado varios tropiezos. Su intento por convertir ChatGPT en una «superaplicación» a fines de 2024 fue recibido con críticas, llevando a la compañía a revertir cambios de diseño poco tiempo después. Asimismo, OpenAI ha cerrado varias aplicaciones independientes, integrando sus funciones en ChatGPT, lo que ha demostrado ser una estrategia más exitosa que los intentos anteriores de reestructuración.
Otro ejemplo destacado es el de Apple, cuya nueva versión de Siri prometía ser más inteligente y contextual en 2024, pero cuya implementación sufrió retrasos significativos debido a problemas técnicos. El resultado fue una controversia que culminó en un acuerdo de 250 millones de dólares por publicidad engañosa relacionada con las capacidades de IA de su iPhone 16. Finalmente, la versión mejorada de Siri se lanzó en 2026, aunque no sin cuestionamientos previos en el camino.
Iniciativas que no lograron despegar
Microsoft, por su parte, presentó Recall en su conferencia Build 2024 como una función de «memoria fotográfica» para Windows. Sin embargo, la propuesta generó preocupaciones de privacidad, lo que llevó a la compañía a retrasar su lanzamiento. Aún con rediseños, la controversia no ha disminuido.
El panorama de las startups no es diferente. Proyectos como Notion Mail, diseñada para ayudar a los usuarios a gestionar sus correos electrónicos usando IA, cerrarán tras darse cuenta de que los usuarios preferían emplear agentes de IA externos para esta tarea. Similarmente, el Humane AI Pin, un dispositivo portátil de IA, enfrentó problemas de rendimiento y finalmente se desvaneció del mercado, con sus activos adquiridos por HP.
Entre otros fracasos, la plataforma Yupp, que permitía a los usuarios comparar diferentes modelos de IA, cerró sus puertas debido a la falta de encaje en el mercado, mientras que Figgs AI, que ofrecía personajes de IA personalizables para narrativas, no pudo sostenerse de manera rentable, a pesar de haber atraído más de un millón de usuarios.
Estos ejemplos dejan claro que, aunque la inteligencia artificial es un campo prometedor, el camino hacia la sostenibilidad es difícil. Innovadores y empresas deben aprender de estos fracasos para evitar errores similares en sus proyectos futuros, centrándose no solo en la innovación pura, sino también en la viabilidad comercial y la adaptabilidad ante un mercado en constante cambio.
