Un artefacto queer olvidado: la clave para entender el cruising de antaño

Un artefacto queer olvidado: la clave para entender el cruising de antaño

En el contexto de la evolución de las comunidades queer, los matchbooks se destacan como un símbolo de conexión y pertenencia, mucho antes de la llegada de apps como Grindr y Sniffies. Durante el siglo XX, estos pequeños objetos de papel se convirtieron en una forma discreta para que los hombres homosexuales intercambiaran números y establecer relaciones en ambientes donde la visibilidad era arriesgada. La nostalgia y el valor histórico de estos artefactos han inspirado al diseñador y editor Darian Newman, quien ha recopilado una colección dedicada a esta efímera pero significativa forma de comunicación.

El primer volumen titulado Cruising: Gay Matchbooks, lanzado en primavera de 2025, se agotó rápidamente, lo que llevó a Newman a expandir su proyecto a través de una segunda edición. Esta nueva publicación incluye 200 diseños adicionales de matchbooks junto a 12 ensayos curados que exploran la identidad visual de estos objetos y su importancia en la cultura queer.

Newman menciona que los matchbooks reflejan un período en el que los espacios queer tenían identidades visuales únicas, cuidadosamente diseñadas para resonar con sus comunidades locales. «La mayoría de los diseños para comunidades marginalizadas se centran en el activismo, mientras que estos matchbooks exudan placer», afirma en la introducción de su obra. Este placer se traduce en la alegría de socializar, de vivir plenamente y de experimentar momentos de intimidad en un entorno donde muchas veces la aceptación era limitada.

Un vistazo a la cultura a través de los matchbooks

Los nombres de algunos clubes, como “Manhole” o “Dude City”, encontrados por Newman en matchbooks vintage, no solo evocan momentos de diversión, sino que también revelan las tácticas de discreción en un tiempo donde muchos locales no exhibían letreros exteriores. Estos pequeños objetos colaboraban en la publicidad discreta para aquellos que buscaban conectarse en un ambiente seguro, utilizando tipografías personalizadas y gráficos audaces para comunicar la esencia del lugar. El análisis de Lucas Hilderbrand, profesor de estudios de cine y medios, resalta cómo estos matchbooks no siempre representaban los espacios físicos de forma precisa, sino que creaban una narrativa visual que evocaba mundos que muchos anhelaban explorar.

La búsqueda de Newman por estos artefactos lo llevó a eBay y redes de coleccionistas, desde donde recopiló historias y momentos de un pasado a menudo olvidado. Cada matchbook encontrado, desde los que presentan ilustraciones llamativas hasta aquellos con materiales brillantes, no solo cautiva por su diseño, sino que también representa una oportunidad para revivir experiencias colectivas de alegría en una historia marcada por las luchas y adversidades de la comunidad queer.

Para las generaciones mayores, estos matchbooks despiertan recuerdos nostálgicos, mientras que para los más jóvenes ofrecen una ventana física a una época donde la búsqueda de compañía requería valentía y acción. En palabras de David Kennerly, uno de los ensayistas, “en aquel tiempo, había que levantarse del sofá para salir y buscar compañía”, enfatizando un cambio significativo en la forma en que se socializa en la actualidad.