El uso de la inteligencia artificial (IA) como herramienta para obtener asesoría financiera ha ido en aumento en Estados Unidos, aunque todavía no se posiciona como la fuente más confiable para la mayoría de los adultos. Un sondeo reciente ha revelado que aproximadamente uno de cada cinco estadounidenses ha recurrido a la IA en el último año, pero solo alrededor del 30% de la población expresa confianza en su capacidad para gestionar sus finanzas.
Según la encuesta, que incluye a adultos mayores de 21 años, solo un 3% afirma confiar plenamente en la IA para decisiones económicas. Esta situación refleja una desconexión entre las fuentes de asesoría financiera que los estadounidenses consideran fiables y aquellas que efectivamente utilizan. Mientras que el 80% de los encuestados confía en asesores financieros tradicionales, solo un tercio ha decidido consultar a un profesional para obtener orientación financiera.
La mayoría de los adultos estadounidenses se inclina hacia la investigación en internet para resolver sus dudas financieras. Un notable 73% afirmó que se apoya en sus propias indagaciones en línea. Este comportamiento, no exento de riesgos, conlleva la recomendación de expertos que sugieren usar la IA como una herramienta complementaria en lugar de una solución definitiva. Taha Choukhmane, profesor asociado en el MIT, opina que la IA puede ser útil para entender conceptos básicos como el funcionamiento del mercado de valores o la diferencia entre fondos mutuos y fondos índice.
Desafíos y Alternativas en el Asesoramiento Financiero
La diversidad en las fuentes de asesoría financiera también se hace evidente en el sondeo. Además de la IA y la investigación en internet, el 35% de los encuestados consultó a familiares o amigos, mientras que el 26% buscó información en medios de comunicación o redes sociales. Este acceso a múltiples recursos contrasta con la confianza depositada en asesores profesionales, que solo fue buscada por una proporción menor de individuos.
Las diferencias generacionales en el uso de la IA son notables. Las generaciones más jóvenes tienden a adoptar esta tecnología más que los adultos mayores, quienes prefieren recurrir a asesores financieros. Las limitaciones económicas son una posible barrera para los más jóvenes, ya que la contratación de un asesor profesional suele implicar una inversión mayor. Aproximadamente el 25% de la Generación Z y los millennials han utilizado IA para obtener asesoría, en comparación con un 16% de la Generación X y solo un 7% de los baby boomers.
Un aspecto clave a tener en cuenta es que la interacción con la IA varía según las preguntas planteadas. Choukhmane alienta a los usuarios a realizar preguntas generales sobre sus finanzas, lo que les ayudará a desglosar conceptos complejos. Además, sugiere validar la información obtenida al solicitar referencias a fuentes confiables.
A pesar de las ventajas que ofrece la IA en la búsqueda de información, persisten preocupaciones sobre su utilización en la toma de decisiones financieras. A diferencia de los planificadores financieros certificados, que tienen responsabilidades legales para brindar la asesoría más adecuada, la IA no asume ninguna responsabilidad similar. Esta falta de aval puede complicar la labor de quienes decidan seguir sus consejos. Bobbi Rebell, planificadora financiera certificada, subraya que la IA no tiene la capacidad de conocer las circunstancias personales de cada individuo, lo que limita su utilidad como fuente de asesoría definitiva.
