Uber se ha embarcado en una ambiciosa estrategia de colaboración y financiamiento en el ámbito de los vehículos autónomos, asociándose con más de 30 empresas en los últimos dos años. Esta movida refleja un enfoque global para integrar la tecnología de conducción autónoma en su plataforma, buscando asegurar una posición competitiva en un mercado que evoluciona rápidamente.
En sus inicios, Uber desarrolló su propia tecnología de vehículos autónomos a través de su grupo de tecnologías avanzadas, Uber ATG, creado en 2014. Sin embargo, varios eventos significativos llevaron a una reestructuración de esta estrategia, incluidos problemas legales y un trágico accidente en 2018 que llevó a la empresa a suspender sus pruebas. Con la llegada de Dara Khosrowshahi como CEO, Uber cambió de dirección, vendiendo su unidad de ATG y enfocándose nuevamente en su negocio central de transporte y entrega sin vehículos autónomos.
A pesar de esta pausa, en 2022, Uber comenzó a renegociar su enfoque hacia los vehículos autónomos, tomando posiciones en varias empresas y fortaleciendo la colaboración en este sector. Entre sus principales socios se encuentra Aurora, con quien firmó un acuerdo de colaboración en 2024 que resultó en la utilización de camiones autónomos para su plataforma de logística, Uber Freight. Este movimiento es un indicativo de cómo Uber busca integrar la tecnología de la conducción autónoma en su modelo de negocio existente.
Colaboraciones clave en la industria
Las alianzas de Uber se extienden a una variedad de startups y empresas consolidadas en el sector de tecnología autónoma. Avomo, anteriormente conocida como Moove Cars, es otra de sus inversiones estratégicas en Europa, manejando flotas y operaciones para facilitar la implementación de los servicios de robotaxi. Además, la compañía ha explorado soluciones de entrega autónoma con Avride, que se encarga de operaciones de entrega a través de robots de entrega y vehículos autónomos en ciudades como Dallas y Austin.
En el ámbito internacional, Uber anunció asociaciones con gigantes como Baidu, con planes de implementar vehículos autónomos en Asia y el Medio Oriente, y con Motional, de Hyundai, que ha sido un pilar en sus pruebas de servicios autónomos en Las Vegas. Recientemente, la empresa también ha creado lazos con Rivian, comprometiéndose a la compra de miles de robotaxis que incorporarán tecnología de conducción autónoma.
Incluso su colaboración con Waymo ha evolucionado, aunque este vínculo ha enfrentado desafíos y reestructuraciones. Uber ha comenzado a diversificar su enfoque, combinando robótica de entrega y tecnología de vehículo autónomo mediante asociados como Starship Technologies y Serve Robotics, que permiten llevar la entrega de comida a un nuevo nivel mediante robots de entrega autónomos.
Uber continúa su camino hacia la autonomía vehicular, navegando tanto los retos operativos como los técnicos del sector. Sus inversiones están orientadas no solo a desarrollar alianzas estratégicas con actores de renombre, sino también a establecer un ecosistema que pueda sostener un futuro donde la movilidad autónoma sea una parte integral del transporte urbano y de la logística a nivel mundial.
