Reacciones tras la controversia de los 'sujetadores tramposos' en la crono del Tour: "Todo es absurdo"

Reacciones tras la controversia de los ‘sujetadores tramposos’ en la crono del Tour: «Todo es absurdo»

La cuarta etapa del Tour de Francia Femenino se convirtió en el centro de atención no solo por el desempeño de las corredoras, sino también por las medidas de control instauradas por la Unión Ciclista Internacional (UCI). Esta acción, enmarcada en un contexto de controversia sobre el uso de sujetadores con relleno, buscó asegurar la integridad de la competición y prevenir cualquier ventaja desleal en las contrarrelojes.

La contrarreloj de 21 kilómetros entre Gevrey-Chambertin y Dijon comenzó bajo un notable dispositivo de vigilancia. La UCI implementó controles estrictos en la equipación de las participantes tras informes preliminares que sugerían que algunos equipos estaban experimentando con elementos que podrían alterar la aerodinámica de las ciclistas. El reglamento prohíbe terminantemente cualquier alteración artificial de la morfología de los atletas por motivos aerodinámicos.

Las bicicletas y vestimenta de las deportistas pasaron por una rutina habitual de revisión en una carpa adyacente a la salida. Sin embargo, este control puso especial énfasis en la zona del torso, obligando a las ciclistas a retirar chalecos refrigerantes para garantizar que no ocultaran elementos que comprometieran la competición. La UCI recordó que cualquier modificación que altere la silueta del ciclista está expresamente prohibida.

Además, se instaló una segunda carpa para realizar inspecciones más detalladas en caso de sospechas. El protocolo determinó que una primera revisión visual sería realizada por un comisario masculino, y en caso de duda, una árbitra llevaría a cabo una inspección adicional. Sin embargo, ninguna ciclista necesitó pasar esta segunda comprobación.

El revuelo generado en torno a estas medidas no resonó con fuerza entre las corredoras. Algunas, como Shari Bossuyt del equipo AG Insurance-Soudal, consideraron que la atención mediática era desproporcionada. Ella resumió el sentimiento general al declarar que no había notado diferencias significativas en la competición. Por su parte, Lotte Kopecky opino que el tema había adquirido una «dimensión excesiva», argumentando que cuestiones relacionadas con la aerodinámica han sido discutidas durante años en el ciclismo.

Los directores deportivos de los equipos también se mostraron poco sorprendidos por los controles. Jolien D’hoore, directora del AG Insurance-Soudal, señaló que la investigación acerca de los estudios aerodinámicos no era nueva y se había estado realizando desde hace aproximadamente siete años. Asimismo, Lieselot Decroix, del FDJ-Suez, hizo hincapié en la naturaleza delicada de la normativa que prohíbe la modificación de la morfología del corredor.

A pesar del endurecimiento en los protocolos de revisión, la jornada transcurrió sin incidentes ni sanciones. Las ciclistas regresaron de Dijon sin haber sido sometidas a una inspección física adicional, lo que sugiere que el propósito de las medidas fue principalmente disuasorio. Con el cierre de la jornada, la UCI dejó a disposición la carpa adicional para posibles innovaciones aerodinámicas, aunque no fue utilizada.