El fenómeno del dating ha tomado un giro inesperado para la Generación Z y los jóvenes millennials, quienes empiezan a percibirlo como un lujo financiero. En un contexto donde el costo de vida se eleva, un estudio indica que más de la mitad de los jóvenes solteros entre 22 y 35 años considera que la falta de recursos económicos es su principal obstáculo para salir en citas.
Este estudio, realizado por el Instituto Wheatley de la Universidad Brigham Young, señala que apenas alrededor del 30% de los jóvenes adultos están efectivamente saliendo, con solo un 31% que lo hace al menos una vez al mes. Resulta alarmante que casi tres cuartas partes de las mujeres jóvenes (74%) y más de la mitad de los hombres jóvenes (64%) admiten no haber salido o haberlo hecho en pocas ocasiones durante el último año.
Las dificultades financieras afectan significativamente los esfuerzos por establecer conexiones personales. A medida que los jóvenes lidian con un panorama laboral incierto y costos de vida en aumento, las citas parecen cada vez más inalcanzables. En ciudades como Nueva York, el costo promedio de una cita se eleva a más de 200 dólares, incluyendo transporte y preparativos, lo que puede llevar a los solteros a reconsiderar sus opciones.
Una Generación Desilusionada
A pesar del deseo genuino de muchos en esta generación de formar una pareja, el panorama de citas actual se presenta como una carga financiera difícil de llevar. Grace Sakellariou, de 27 años y residente en Astoria, Nueva York, menciona que le gustaría formar una familia, pero que actualmente eso se siente «ineludible». La presión económica también se ve reflejada en la dinámica de las primeras citas, donde algunos hombres optan por dividir la cuenta, un gesto que muchos consideran desalentador.
Josh Timmins, un joven de 25 años que planea ingresar a la facultad de derecho, expresa su frustración con las citas a través de aplicaciones, describiéndolas como «algo carente de alma». Para él, crear una conexión auténtica se ha vuelto un desafío complicado en un entorno donde los costos para salir son prohibitivos.
La Pareja como Estrategia Económica
La contradicción es clara: quienes desean una pareja a menudo reconocen que compartir los gastos puede ser una solución para enfrentar la economía actual. En Manhattan, por ejemplo, vivir con un compañero podría reducir el gasto en alquiler en más de 25,000 dólares al año, según análisis recientes sobre los precios de alquiler en Nueva York. Esta considerable reducción en gastos podría permitir a las parejas saldar deudas de préstamos estudiantiles y ahorrar para un futuro hogar.
El economista Benjamin Goldman plantea si la disminución en citas y matrimonios podría estar relacionada con la sensación de estancamiento económico que enfrentan muchos en sus 20 y 30 años. Este aspecto ha permanecido relativamente subestimado en la discusión sobre la economía juvenil contemporánea.
Frente a esta realidad, la generación más joven se encuentra atrapada en un ciclo donde la búsqueda de relaciones se convierte en un desafío financiero. A medida que continúan luchando por estabilidad económica, es posible que el dating, una actividad intrínseca a la construcción de relaciones, deba adaptarse a esta nueva normalidad.
