En la actualidad, el desarrollo y la prueba de medicamentos enfrenta un desafío significativo: los tratamientos que funcionan en modelos animales a menudo fallan al aplicarse en humanos. Esta disonancia ha impulsado a diversas startups a buscar métodos más precisos y predictivos. Un ejemplo destacado es Vivodyne, una empresa innovadora ubicada al sur de San Francisco, que está revolucionando esta práctica tradicional mediante la utilización de mini laboratorios automatizados.
Vivodyne ha diseñado un sistema que incluye numerosos laboratorios robóticos, conocidos como «colmenas», capaces de realizar ensayos controlados sobre más de 3 millones de tejidos humanos anualmente. Esta capacidad supera con creces la de todos los ensayos clínicos en los Estados Unidos combinados. Según Andrei Georgescu, CEO de la compañía, el actual fracaso del 90% de las pruebas clínicas es inaceptable, especialmente considerando que se han invertido cientos de millones de dólares y carreras enteras en su desarrollo.
El proceso comienza con la obtención de células humanas, que se cultivan en «chips biológicos». Estas células se autoensamblan, creando estructuras vivas que imitan algunas funciones de órganos humanos, como el hígado o los riñones. Aunque estas estructuras no poseen la apariencia completa de los órganos, sí cuentan con características clave que permiten estudiar su comportamiento ante diferentes medicamentos.
La Innovación en la Prueba de Medicamentos
El sistema automatizado de Vivodyne es versátil: puede administrar medicamentos a los tejidos, realizar terapias celulares, eliminar genes específicos y llevar a cabo pruebas complejas. La inteligencia artificial juega un papel crucial en el diseño de experimentos, utilizando los resultados para mejorar continuamente las pruebas futuras.
Georgescu explica que la plataforma permite evaluar decenas de miles de compuestos terapéuticos en diversos tipos de tejidos, proporcionando una comprensión más profunda de la respuesta del organismo a diferentes tratamientos. Esta metodología permite estudiar tanto tejidos sanos como enfermos, identificando posibles efectos secundarios y evaluando la eficacia de los fármacos.
A diferencia de otras startups que emplean tejidos humanos, Vivodyne se distingue por su capacidad para realizar un volumen considerablemente mayor de experimentos simultáneamente, lo que ayuda a replicar la complejidad de la biología humana de manera más efectiva.
La compañía ya colabora con algunas de las farmacéuticas más importantes del mundo, habiendo intervenido para detener el desarrollo de medicamentos potencialmente peligrosos. Su tecnología también ha ayudado a las empresas a elegir objetivos para nuevos fármacos y a optimizar los vehículos de entrega.
Mientras que un ensayo clínico típico puede evaluar un solo fármaco en miles de personas, el sistema de Vivodyne es capaz de probar múltiples medicamentos a la vez en tejidos humanos. Esto no solo acelera el proceso de investigación, sino que también permite un monitoreo continuo de cómo responde el tejido humano, lo que contrasta con los ensayos clínicos tradicionales que dependen de visitas esporádicas a clínicas.
Históricamente, la legislación en Estados Unidos obligó a realizar pruebas en animales antes de pasar a ensayos en humanos, pero la reciente aprobación de la Ley de Modernización de la FDA en 2022 marca un cambio significativo. Durante un tiempo, las pruebas en animales seguirán coexistiendo con nuevos métodos; sin embargo, Georgescu anticipa que la alta tasa de fracaso actual llevará a que pronto estas alternativas sean ampliamente adoptadas. «Cualquier método alternativo a los modelos animales rápidamente dominará», asegura.
