La situación sanitaria en Ceuta ha alcanzado un momento crítico, marcado por un aumento significativo en la llegada de migrantes, lo que ha generado una fuerte presión sobre los servicios de salud de la ciudad autónoma. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha destacado que, aunque el sistema está “tensionado”, no se encuentra en un estado de “colapso”. Este mensaje se ha pronunciado tras su reciente reunión con el presidente local, Juan Jesús Vivas, quien ha expresado la insuficiencia de recursos para atender a los migrantes que han cruzado la frontera desde Marruecos.
En el último mes, Ceuta ha recibido a aproximadamente 5.800 migrantes, de los cuales 3.500 han sido atendidos en atención primaria y 2.300 en el único hospital de la ciudad. Aunque el primer día de la crisis se atendieron a 1.149 personas, la presión ha disminuido un 70%, con un promedio diario de entre 200 y 400 atenciones. Este domingo, quedaban 28 migrantes ingresados en el hospital. A pesar de las dificultades, García ha subrayado que no ha habido suspensiones en la atención a la población local, lo que ha permitido continuar con todas las operaciones y consultas programadas.
Sin embargo, la carga sobre el sistema de salud ha sido significativa. El jefe de Medicina Preventiva, Julián Domínguez, ha señalado que las urgencias del hospital han tenido que asumir un 50% más de capacidad, lo que ha resultado en un diagnóstico de sobrecarga asistencial. Además, se ha confirmado un brote de gastroenteritis y algunos casos de tuberculosis y sarna entre la población migrante, lo que plantea importantes desafíos en términos de salubridad y atención médica.
La prioridad de la salud pública en medio de la crisis migratoria
García ha reiterado la necesidad de habilitar espacios adecuados para acoger a los migrantes y ha enfatizado que “la urgencia no está en el hospital, está fuera, en el terreno”. Esta situación es vista como una prioridad de salud pública que busca mantener la salubridad en la zona y facilitar un estudio epidemiológico que evalúe las condiciones de salud de las personas afectadas.
En cuanto a la plantilla sanitaria, se han incorporado 60 profesionales adicionales para abordar la crisis migratoria, elevando a 1.475 el número total de contratados en Ceuta. La ministra ha resaltado que, a diferencia de otros sectores, no se ha requerido apoyo de otras comunidades autónomas ni se han suspendido vacaciones para el personal de salud. Sin embargo, la situación exige atención inmediata en la gestión de recursos y espacios para los migrantes que permanecen en condiciones precarias.
El debate sobre la salud de los migrantes ha suscitado preocupación, especialmente en relación con la estigmatización que enfrentan. García ha rechazado la asociación entre migración y enfermedades, enfatizando que la situación sanitaria es un fenómeno que también afecta a la población local. En respuesta a situaciones de violencia, la ministra ha informado que se han atendido a cinco víctimas de agresiones sexuales, todas ellas migrantes, lo que añade otra capa de complejidad a la situación en Ceuta.
En respuesta a las demandas del colectivo sanitario local, el Gobierno de Ceuta ha comenzado a trasladar a menores no acompañados desde un polideportivo a dos naves habilitadas con capacidad para 200 jóvenes. Según las autoridades, 1.898 menores han sido registrados hasta ahora, pero reconocen la falta de soluciones suficientes para abordar la situación actual.
Definitivamente, ceutíes y migrantes enfrentan un panorama complicado en la ciudad, y las autoridades locales y nacionales deberán trabajar conjuntamente para encontrar soluciones efectivas que garanticen la salud y el bienestar de todos los involucrados.
