La reciente controversia en Sagunt, Valencia, ha abierto un nuevo debate sobre la representación de las mujeres en las festividades locales. Durante las fiestas patronales, un cartel promovido por una peña taurina, titulado ‘Un forat es un forat’, ha sido objeto de rechazo por su contenido explícito y considerado sexista. En la imagen, se veía a un toro sometiendo sexualmente a una mujer desnuda, lo que ha generado un fuerte rechazo por parte de la Generalitat Valenciana, que ha denunciado la cosificación y denigración de las mujeres en el contexto actual de avances hacia la igualdad.
Desde la Dirección General de Igualdad de la Generalitat, se afirma que este tipo de representaciones no tienen lugar en una sociedad que busca la equidad de género. En su declaración, subrayan que es inaceptable normalizar imágenes que perpetúan estereotipos sexistas y colocan a las mujeres en una posición de humillación. Esta postura es especialmente relevante en un momento en el que la sociedad ha dado pasos significativos en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.
El Ayuntamiento de Sagunt, por su parte, ha señalado que el cartel ya no está en exhibición, pero que formó parte de las festividades organizadas por las peñas locales, que concluyeron recientemente. La imagen no solo apareció en carteles, sino que también fue utilizada en camisetas y otros artículos promocionales durante el evento.
Críticas desde el activismo feminista
La Coordinadora Feminista del Camp de Morvedre ha manifestado su descontento, rechazando la representación de la mujer en tales condiciones. En su comunicado, hacen hincapié en que no se trata de cancelar las celebraciones locales, sino de revisar cómo se desarrollan, especialmente cuando estas actividades humillan a las mujeres como medio de hacer humor. El colectivo exige a las autoridades que investiguen el uso de fondos públicos y que dejen de ignorar estos comportamientos inaceptables.
La crítica se centra en el hecho de que la peña taurina ‘Un forat es un forat’ exhibió sin reparos esta imagen entre los asistentes. “No estamos aquí para lamentarnos”, enfatizan, y sugieren que este tipo de representaciones no son simplemente bromas, sino expresiones de un problema cultural más amplio que debe abordarse. El colectivo destaca que no se trata solo de una cuestión legal, sino de un contexto social que necesita ser urgentemente revisado.
Además, el comunicado lanza un cuestionamiento directo a los gobernantes locales sobre su percepción de dicho cartel. “¿No lo vieron o, si lo hicieron, por qué no dijeron nada?”, plantean en un claro desafío a la complacencia de las autoridades ante la situación. Este tipo de imágenes, consideran, no solo perpetúan la burla hacia las mujeres, sino que contribuyen a un ambiente que podría ser considerado hostil para las mismas.
Con una nueva generación que rechaza la normalización de este tipo de representaciones, el colectivo feminista afirma que es esencial que las tradiciones locales evolucionen. La fiesta que se basa en la degradación de las mujeres no puede ser considerada un evento saludable y feliz. Se especula que el movimiento hacia la igualdad y el respeto por la dignidad de las mujeres deberá ser un aspecto fundamental en futuras celebraciones y en la planificación de eventos públicos en la comunidad.
