Recientemente, un informe ha evidenciado que al menos 12 sistemas de agua en Estados Unidos han sido comprometidos, con la posibilidad de que actores relacionados con Irán estén detrás de estos ataques cibernéticos. En una intervención durante el evento DEF CON, el general retirado y exdirector de la NSA, Paul Nakasone, enfatizó la necesidad de mejorar las defensas cibernéticas en este sector crucial.
“Debemos establecer estándares más altos”, afirmó Nakasone, señalando que los controladores lógicos programables (PLCs) no deberían estar conectados a Internet. Esta llamada a la acción subraya una preocupación creciente sobre la vulnerabilidad de las instalaciones de agua, que históricamente presentan una superficie de ataque amplia y son frecuentemente subfinanciadas, además de carecer de personal especializado en ciberseguridad.
En un contexto de creciente actividad maliciosa, el FBI ha iniciado investigaciones sobre ataques dirigidos a dispositivos de tecnología operativa, incluidos los mencionados PLCs. Fuentes en el ámbito de la seguridad privada han indicado que los recientes ataques a instalaciones de agua podrían estar relacionados con intrusos de origen iraní. Cynthia Kaiser, vicepresidenta del Halcyon Ransomware Research Center, afirmó: “Me sorprendería si no fuera Irán. Es casi seguro que es Irán.” No obstante, hasta el momento, ni el FBI ni miembros de la administración Trump han culpado de manera oficial al país persa.
Desafíos en la Ciberseguridad de Infraestructuras Críticas
Nakasone destacó que los sistemas de agua en EE. UU. representan un enorme campo de ataque, conformado por unas 50,000 municipalidades que proporcionan el 90% del agua. Este tipo de infraestructura, a menudo desatendida en términos de financiamiento y personal, es un blanco atractivo para los cibercriminales.
Para hacer frente a estos desafíos, el exdirector de la NSA aboga por un enfoque colaborativo, señalando la importancia de alianzas en la defensa de las infraestructuras críticas. En este sentido, mencionó el proyecto DEF CON Franklin, una iniciativa que conecta a hackers de todo el país con el objetivo de fortalecer la ciberseguridad de las instalaciones de agua. Además, Nakasone está involucrado en el desarrollo de Project Chimera, una plataforma de ciberseguridad que emplea tecnologías de código abierto para mejorar la resiliencia de estas infraestructuras vitales.
“¿Cómo podemos defender mejor? Se necesita un enfoque mucho más involucrado, con la colaboración de diferentes socios”, concluyó Nakasone, reflejando la necesidad urgente de una estrategia más robusta en ciberseguridad no solo en el ámbito gubernamental, sino también en el sector privado.
