La Generación Z siempre ha sido vista como nativa digital, pero un nuevo fenómeno indica que muchos jóvenes están experimentando un agotamiento relacionado con el uso excesivo de pantallas. Esta inclinación ha llevado a la popularización de las “bolsas analógicas”, una tendencia que busca reducir la dependencia de dispositivos electrónicos en la vida cotidiana.
Las analógicas se han convertido en el accesorio favorito de los jóvenes que anhelan desconectarse. Mientras algunos de ellos ya optan por teléfonos “tontos” para escapar de las redes sociales, las bolsas analógicas llevan esta iniciativa un paso más lejos. En lugar de cargar con dispositivos electrónicos, los jóvenes están llenando estas bolsas con actividades sin pantallas, que abarcan desde libros y manualidades hasta crucigramas.
Siece Campbell, una influencer que aboga por la desconexión digital, afirma haber iniciado este movimiento tras publicar un video en TikTok sobre su estilo de vida analógico. Ese video ha acumulado más de 303,000 visualizaciones y cerca de 30,000 “me gusta”. Desde entonces, Campbell comparte mensualmente actualizaciones sobre los elementos que incorpora a su bolsa, promoviendo el uso de objetos que fomentan actividades fuera del mundo digital, como una cámara Polaroid Mini y libros de crucigramas.
Autumn Acord, otra influencer que apoya esta causa, también se ha sumado al movimiento y cuenta con 150,000 seguidores. En uno de sus videos, explica que el concepto de la bolsa analógica se basa en llevar consigo una colección de manualidades e intereses que permiten sustituir el acto de desplazarse por las redes sociales. Acord muestra cómo su bolsa incluye un set de acuarelas, materiales para bordado y juegos de viaje, inspirando a su audiencia a experimentar con pasatiempos creativos.
Si bien la tendencia puede parecer reciente, muchas actividades analógicas han existido desde antes de la era digital. No obstante, para la Generación Z, que ha crecido rodeada de pantallas, esto puede tener un sentido renovado. Se estima que los jóvenes pasan alrededor de nueve horas al día frente a dispositivos, según un informe reciente. Este tiempo excesivo puede tener implicaciones negativas en la salud mental, así como problemas físicos como el daño ocular y el “cuello tecnológico”.
Aunque otros grupos de edad también presentan altos índices de uso, la inclinación de Gen Z hacia actividades sin pantalla sugiere una búsqueda de balance. En un mundo donde las horas frente a las pantallas están tan extendidas, la idea de adoptar actividades fuera de línea podría resultar beneficiosa para todos, independientemente de la generación a la que pertenecen.
