El accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido el 18 de enero en Córdoba, ha generado un impacto significativo en el uso del transporte ferroviario de alta velocidad en España. Desde entonces, las estadísticas han reflejado una caída alarmante, con un descenso del 15% en el número de pasajeros durante el primer semestre de 2026. Esta tendencia negativa se ha acentuado especialmente en junio, donde el uso de servicios como AVE, Ouigo, Iryo y Avlo disminuyó un 9,8% interanual. En total, 18,33 millones de personas optaron por trenes de alta velocidad en los primeros seis meses del año, comparado con los 21,69 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
Las razones detrás de esta drástica reducción son múltiples. Además del impacto directo del accidente —que dejó 46 víctimas fatales— se suman retrasos recurrentes y limitaciones de velocidad en la red impuestas por Adif. Estas limitaciones han incrementado los tiempos de viaje, algo que disuade a los viajeros de utilizar el tren. La situación se agrava con cortes en las líneas de alta velocidad, como el sucedido en Málaga, y otras incidencias que hacen que los pasajeros busquen alternativas de transporte más eficientes.
Desde enero de 2026, la evolución del número de viajeros ha sido consistentemente negativa. Los datos indican caídas mensuales que van desde un 14% en enero hasta un notable 10% en junio. Cada mes refleja una disminución en la cantidad de pasajeros, con cifras que resaltan la preocupación por el futuro del transporte ferroviario de alta velocidad en España.
Evolución del número de viajeros en el sector ferroviario
Antes de este drástico descenso, la alta velocidad ferroviaria había mostrado un crecimiento notable, impulsado principalmente por la entrada en funcionamiento de nuevas ofertas en el sector. Desde la salida de Ouigo en mayo de 2021, y posteriormente Avlo e Iryo, se había observado un aumento considerable en la demanda. De hecho, julio de 2025 había marcado un récord histórico con 4,13 millones de viajeros, un hito que ahora contrasta con los 3,65 millones registrados en junio de 2026, o casi 400.000 menos que el mismo mes del año anterior.
Este panorama ofrece un desafío importante para las empresas del sector, que deberán trabajar no solo en mejorar la seguridad y confiabilidad de sus servicios, sino también en recuperar la confianza de los viajeros que, ante este escenario, han empezado a explorar otras opciones de transporte. La capacidad de respuesta al accidente y los cambios que se implementen en la red serán determinantes para revitalizar el interés y la demanda por el transporte ferroviario en alta velocidad en España.
