La situación de André Almeida en el Valencia se ha mantenido prácticamente inalterada a pesar de que el club le ofreció, hace poco menos de un año, una mejora en su contrato. Este ajuste, que extendió la vigencia del mismo hasta 2029 y mejoró su remuneración, parecía ser un gesto destinado a calmar las inquietudes del jugador, quien se había quejado de ser uno de los peor remunerados de la plantilla.
El movimiento estratégico del Valencia fue diseñado para aumentar la satisfacción del jugador sin representar un mayor gasto para el club. Al mejorar su contrato, la entidad no aumentó de forma significativa sus costes, dado que la propuesta significaba cambiar parte de su salario por una disminución en la amortización de su fichaje. Almeida, quien fue incorporado por 8 millones de euros en agosto de 2022, tenía un coste de amortización anual de 1,33 millones de euros, que se redujo a 1 millón con la extensión del contrato.
Estrategia que no da frutos
Desde esta reestructuración, las actuaciones de Almeida en el campo no han tenido un impacto notorio. Su participación ha sido mínimo y su contribución se ha visto limitada, lo que provoca que el club considere que su ciclo en el Valencia podría estar llegando a su fin. A pesar de la mejora contractual y el optimismo que generó, la respuesta deportiva del jugador no ha estado a la altura de las expectativas, situándolo en una posición de salida.
Almeida había expresado en varias ocasiones su deseo de dejar el club, tanto en enero de 2025 como en la ventana de transferencias del pasado verano. Sin embargo, fue un acuerdo alcanzado en septiembre de 2025 el que le permitió escalar posiciones en la jerarquía salarial del equipo, aunque desde una perspectiva financiera, poco ha cambiado en términos de costes para el Valencia.
Posible salida al Swansea
En este contexto, se ha intensificado el interés del Swansea, equipo de la Segunda División inglesa, por hacerse con los servicios del jugador. Ambas partes han llegado a un principio de acuerdo, aunque aún se espera la respuesta definitiva del propio Almeida, quien parece tener ciertas dudas sobre su próxima decisión. Si se concreta su salida, el Valencia no asumiría mayores costes, todo dependerá de cuándo se efectúe el traspaso, ya que de permanecer en el club hasta 2028, sí se generaría un gasto adicional.
La historia de Almeida en el Valencia ha sido, hasta ahora, un vaivén de expectativas no cumplidas. La gestión del club ha intentado equilibrar sus necesidades económicas con las deportivas, pero el resultado ha dejado más preguntas que respuestas sobre el futuro del jugador.
