Los costos sanitarios en Estados Unidos han aumentado a un ritmo superior a la inflación, generando preocupaciones significativas sobre la sostenibilidad del sistema de salud. Un estudio reciente ha profundizado en las causas de esta alza y ha identificado varios factores que podrían transformar la manera en que se distribuyen los recursos en el sector salud. Aportando un enfoque innovador, el estudio sugiere que la implementación de un sistema de salud universal podría no solo reducir costos, sino también salvar vidas.
Alison Galvani, profesora de Epidemiología y directora del Yale Center for Infectious Disease Modeling and Analysis, ha señalado que un cambio hacia un sistema de Medicare para todos podría eliminar los derroches generados por intermediarios administrativos y precios elevados de los medicamentos. Se estima que esta transformación podría generar ahorros superiores a un billón de dólares y salvar 114,000 vidas anualmente. Los hallazgos revelan que la inversión en salud no solo es coste-efectiva, sino esencial para garantizar una atención más equitativa.
El modelo utilizado por los investigadores identifica cinco fuentes clave de ahorro: precios farmacéuticos reducidos, pagos a los proveedores al nivel de Medicare, menores costos administrativos, disminución de la facturación fraudulenta y un número reducido de visitas a emergencias y hospitalizaciones evitables. Aunque las proyecciones están basadas en suposiciones conservadoras, incluso en un escenario moderado se prevé que los ahorros alcancen al menos 663 mil millones de dólares al año. Esta cifra contempla además un gasto adicional estimado de 304 mil millones para cubrir necesidades médicas no satisfechas, así como la retribución por atención que actualmente queda sin pagar y la provisión de cobertura dental universal.
Impacto en la Mortalidad
Aparte de los beneficios económicos, el estudio también sugiere que un sistema de salud universal podría prevenir miles de muertes cada año. Se estima que alrededor de 62,863 fallecimientos anuales podrían evitarse con una cobertura adecuada para todos, de los cuales cerca de la mitad, es decir, 29,631, corresponderían a personas ya aseguradas pero con una cobertura insuficiente. Estos son los denominados ‘bajo asegurados’, un grupo de más de 45 millones de adultos en edad laboral que enfrentan deducibles y gastos compartidos que dificultan el acceso a la atención.
La revisión también destaca que revertir las desmejoras en la cobertura y otras políticas de salud implementadas desde 2025 podría llevar a la prevención de 51,311 muertes adicionales, lo que incrementaría el total de vidas salvadas a 114,174 al año. Este análisis no solo se centra en los ahorros monetarios, sino que también pone de relieve el costo humano del actual sistema sanitario.
Es importante tener en cuenta que los investigadores advierten sobre la falta de datos directos sobre la mortalidad excesiva entre adultos infraasegurados, lo que ha requerido un modelado del riesgo. Además, la evaluación de gastos no incluye costos de transición, pérdidas de empleos administrativos ni las respuestas de los proveedores a los cambios en las tarifas de Medicare.
