El mercado de vehículos eléctricos en Estados Unidos atraviesa por un momento crucial, marcado por el reciente anuncio de Honda, que ha decidido retirar su modelo Prologue, el último vehículo eléctrico de su portafolio en el país. Esta noticia refleja una tendencia más amplia de retrocesos en la industria de los EV (vehículos eléctricos) en Estados Unidos, en un contexto global donde el interés por estos automóviles continúa en aumento.
La decisión de Honda de cancelar el Prologue no es un caso aislado. Varios fabricantes han optado por descontinuar sus planes para el mercado estadounidense, lo que despierta inquietudes sobre el futuro del sector. Entre las razones que han llevado a este éxodo se encuentra la eliminación del crédito fiscal federal de $7,500, que tuvo un impacto significativo en las ventas de EV. Además, factores como aranceles, cambios en las preferencias del consumidor y la creciente competencia han influido en esta reducción de opciones disponibles para los compradores.
En el segundo trimestre de 2026, se vendieron aproximadamente 247,226 vehículos eléctricos, lo que representa cerca del 5.8% del mercado total. Aunque se ha notado un leve crecimiento en comparación con el primer trimestre del año, las cifras aún reflejan una caída con respecto al mismo periodo del año anterior, justo antes de la desaparición del crédito fiscal.
Casos Recién Confirmados de Descontinuaciones
Justo hace unos meses, se conoció que el Afeela, un modelo que surgió de la colaboración entre Honda y Sony, nunca llegó a la producción, culminando en marzo de 2026 con la decisión de cancelar su lanzamiento. Aunque este modelo generó expectación, nunca logró concretarse, lo que subraya la incertidumbre en los lanzamientos de EV en Estados Unidos.
Honda también ha decidido abandonar otros modelos prometedores en su línea de productos eléctricos, como el Acura RDX y el SUV de la serie O, en medio de un importante rediseño de su estrategia eléctrica. La compañía citó como motivos las tarifas comerciales y la feroz competencia china, lo que ha forzado la evolución de sus planes.
Por su parte, Hyundai ha decidido dejar de vender el Ioniq 6 en Estados Unidos. Este modelo se producía en Corea del Sur y su discontinuación también puede atribuirse a las complicaciones generadas por aranceles. En cambio, la marca se enfocará en ofrecer sus modelos de mayor valor y volumen como el Ioniq 5 y 9, que se ensamblan en su fábrica de Georgia.
Desafíos para Otros Grandes Nombres
Nissan, que había planeado introducir su SUV eléctrico Ariya en el mercado estadounidense, decidió no seguir adelante con el modelo para el año 2026. Este cambio se produce tras su presentación inicial en 2020, y refleja un cambio hacia la simplificación de la oferta en un entorno competitivo complicado.
Por otro lado, Polestar, un fabricante sueco de vehículos eléctricos bajo el ala de Geely, se enfrenta a su propia crisis debido a las restricciones sobre tecnología vinculada a China. Sin la debida autorización del Departamento de Comercio de EE. UU., la marca ha sido efectivamente excluida del mercado estadounidense, aunque seguirá ofreciendo soporte a los clientes que ya poseen vehículos de la compañía.
Volkswagen y Volvo también han hecho ajustes significativos en sus ofertas de EV. Volkswagen anunció que cesaría la producción de su ID.4 en su planta estadounidense, pivotando a vehículos de mayor volumen, mientras que Volvo decidió retirar su modelo EX30 del mercado estadounidense luego de una breve presencia, pese a su recepción positiva inicial.
Estos movimientos evidencian un panorama desafiante para los veículos eléctricos en Estados Unidos, donde los fabricantes luchan por adaptarse a un entorno en rápida evolución y una competencia feroz. Aunque existe un esbozo de recuperación en términos de ventas, el futuro inmediato de los vehículos eléctricos en el mercado estadounidense parecerá mucho más restringido en las semanas y meses venideros.
