La intersección entre la biología y la planificación urbana está ganando terreno, gracias a innovaciones que combinan la inteligencia natural con la tecnología moderna. Un ejemplo notable de esta convergencia es la startup Mireta Urban Dynamics, que utiliza principios observados en el crecimiento de organismos vivos para optimizar el diseño de redes de transporte urbano.
Inspirándose en un experimento clásico realizado en Japón, donde un microorganismo conocido como moco de gel demonstró su capacidad para crear una red similar al sistema ferroviario de Tokio, los fundadores de Mireta han desarrollado un software que emula esta estrategia biológica. Raphael Kay, cofundador de la empresa, señala que la naturaleza ha resuelto desafíos complejos durante millones de años, ofreciendo un recurso valioso para la ingeniería moderna.
A diferencia de la inteligencia artificial que a menudo se asocia con el análisis de datos, el software de Mireta no imita directamente el comportamiento del moco de gel. En cambio, reproduce el enfoque orgánico que este organismo utiliza para crecer y resolver problemas relacionados con la conectividad. Sobre esto, Kay explica que se trata de un tipo de «inteligencia» ya evolucionada a través de numerosos ciclos evolutivos.
El sistema permite a los planificadores urbanos incorporar múltiples capas de información. Por ejemplo, al diseñar una red de metro, se pueden incluir factores como la distribución de la población y mapas de riesgo de inundación, garantizando que la propuesta final responda adecuadamente a las necesidades específicas de cada área. Aunque la inteligencia artificial puede contribuir en la construcción de algunas de estas características, el núcleo del software se basa en principios biológicos.
Resiliencia y Costo: Un Dilema Ecológico
La herramienta de Mireta no solo está diseñada para crear redes de transporte desde cero, sino también para sugerir ajustes a sistemas existentes. La compañía ha comenzado a colaborar con firmas de diseño en varios proyectos, que incluyen redes viales en campus universitarios y nuevos sistemas de metro. Aunque muchos de estos diseños aún se encuentran en la etapa de propuesta, se espera que avancen en su implementación.
Los resultados iniciales son prometedores: en proyectos piloto, las redes desarrolladas han demostrado ser entre un 20% y un 30% más resistentes en comparación con alternativas convencionales, sin incrementar los costos. La resiliencia implica que, ante una situación de desastre que afecte parte del sistema de transporte, las personas aún tengan acceso a otras rutas viables, un reto que la naturaleza ha abordado eficientemente durante milenios.
Con el aumento de eventos climáticos extremos, desde incendios forestales hasta inundaciones, la necesidad de incorporar resiliencia en el diseño urbano se vuelve cada vez más urgente. Kay menciona que los gobiernos locales están comenzando a valorar y financiar soluciones a largo plazo que prioricen la resiliencia en la infraestructura. Sin embargo, existe una brecha en las herramientas y enfoques cuantitativos para satisfacer esta creciente demanda.
Ante estos desafíos, Mireta Urban Dynamics se posiciona como una alternativa innovadora en un campo que todavía tiene mucho por ofrecer. Su enfoque, que se basa en soluciones biomiméticas, está destinado a influir en la forma en que se conciben y construyen las ciudades del futuro.
