Las implicaciones legales del uso de la inteligencia artificial (IA) y la propiedad intelectual han tomado un giro significativo con la reciente aprobación de un acuerdo por parte de la jueza del Distrito de EE. UU., Araceli Martínez-Olguín, en el caso de Anthropic. Este acuerdo, que asciende a 1.5 mil millones de dólares, se considera uno de los mayores indemnizaciones por violación de derechos de autor en la historia de Estados Unidos, subrayando el creciente impacto del uso de contenidos protegidos en el desarrollo de tecnologías de IA.
El acuerdo surge de una demanda colectiva presentada en 2024, liderada por un grupo de autores que incluye a Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson. Los demandantes alegaron que Anthropic había incurrido en «robo a gran escala» al utilizar copias piratas de libros para entrenar su chatbot, Claude. Este caso destaca una de las controversias más debatidas en la intersección entre la tecnología y los derechos de autor, donde muchas startups de IA, como OpenAI y Meta Platforms, también han enfrentado demandas similares.
Detalles del Acuerdo
Según lo estipulado en el acuerdo, cada integrante de la demanda podría recibir entre 200 y 150,000 dólares por obra, aunque se estima que el pago promedio será de aproximadamente 3,000 dólares por texto. Estos números podrían tener un impacto considerable en la compensación que recibirán los autores afectados, estableciendo un precedente importante para futuros casos similares.
El reclamo original puso en tela de juicio la legalidad del acceso de Anthropic a libros con derechos de autor. Aunque un juicio posterior dictaminó que la IA puede ser entrenada con libros protegidos, se determinó que la manera en que Anthropic obtuvo esos textos era ilegal, pues provenían de bibliotecas virtuales donde se encontraban copias ilegales.
Originalmente, el caso estaba programado para ir a juicio en diciembre, lo que podía haber resultado en daños potencialmente en cientos de miles de millones de dólares para la empresa. Sin embargo, Anthropic optó por un acuerdo en septiembre, evitando así un litigio prolongado que podría haber puesto en entredicho su modelo de negocios basado en la IA generativa.
La aprobación del juez Martínez-Olguín no solo marca un hito en el ámbito del copyright, sino que también resalta la creciente presión sobre las empresas de tecnología para que se responsabilicen en el manejo de contenido protegido. En una jornada intensa para Martínez-Olguín, también se confirmó una pausa temporal en la fusión entre Paramount y Warner Bros., lo que suma otra controversia de alto perfil en el paisaje legal actual.
