El estado de Nueva York ha hecho historia al convertirse en el primero en imponer una moratoria sobre la construcción de centros de datos. Este sorprendente movimiento se produce en un contexto de creciente preocupación por el impacto ambiental y económico de estas instalaciones, especialmente aquellas denominadas «hyperscale», que requieren al menos 50 megavatios de energía para funcionar.
El gobernador Kathy Hochul firmará una orden ejecutiva que detiene de inmediato la concesión de permisos para la construcción de estos centros. Según informes, la decisión responde a la necesidad de evaluar de manera integral el impacto ambiental que estos centros pueden tener en las comunidades locales.
Detalles sobre la moratoria
La moratoria tendrá una duración de hasta un año, tiempo durante el cual se desarrollará un Estudio General de Impacto Ambiental (GEIS) que establecerá pautas para la construcción de nuevos centros de datos. Este estudio tiene como objetivo garantizar que todas las nuevas instalaciones cumplan con los mismos estándares y considerar las implicaciones ambientales de su operación.
“Dado que el desarrollo de centros de datos amenaza con aumentar las facturas de servicios públicos, agotar nuestros recursos naturales y crear incertidumbres para los neoyorquinos, es mi responsabilidad actuar y liderar”, declaró Hochul en un comunicado.
Una vez que se complete el GEIS, se levantará la moratoria, pero su duración está generando dudas políticas, ya que Hochul busca la reelección en noviembre. Su contrincante, Bruce Blakeman, se opone a esta pausa a nivel estatal, lo que podría influir en la efectividad y el tiempo de la moratoria.
Resistencia comunitaria y antecedentes legislativos
La decisión de Hochul sigue a la reciente aprobación por parte de la legislatura estatal de la Ley de Desarrollo Responsable de Centros de Datos, que también propone un año de moratoria para instalaciones que superen los 20 megavatios. Esta iniciativa incluye políticas para fomentar el uso de energía renovable y establecer tarifas de agua y electricidad diferenciadas para los centros de datos.
El tema ha ganado atención pública en Nueva York, convirtiéndose en un punto controvertido a medida que aumentan las voces de oposición comunitaria. Aunque varios estados han propuesto moratorias similares, ninguna ha logrado concretarse hasta el momento. Por ejemplo, la gobernadora de Maine, Janet Mills, vetó una propuesta similar debido a las preocupaciones sobre la creación de empleo en su estado, donde se proyecta una significativa inversión en un centro de datos en la ciudad de Jay.
La creciente necesidad de evaluar el impacto ambiental y los costos asociados con los centros de datos refleja un cambio en la percepción pública sobre el papel de la tecnología en la economía moderna. Este tipo de regulaciones podría sentar un precedente para otros estados que enfrentan retos similares.
