El avance de la inteligencia artificial (IA) plantea desafíos significativos en el ámbito de la transparencia y la ética, particularmente en lo que respecta al contenido generado por estas tecnologías. A partir del 2 de agosto de 2026, entrará en vigor el artículo 50 de la Ley de IA de la Unión Europea, que regula las obligaciones de transparencia y marcado de contenidos creados mediante inteligencia artificial. Esta normativa busca establecer un marco claro sobre cuándo es necesario identificar los contenidos generados por IA y cuándo no.
¿Qué contenidos deben ser identificados?
Aunque no todos los contenidos generados por IA necesitan ser etiquetados, el margen de discreción se ha reducido. La obligación de identificación depende de tres factores: el tipo de archivo, la finalidad de la publicación y el nivel de intervención humana en su creación.
Casos que requieren identificación clara
Se establece que es obligatorio marcar el contenido si incluye:
- Fotografías hiperrealistas que muestran a personas o situaciones que no han existido.
- Videos manipulados que emplean técnicas de deepfake para alterar la identidad de una persona.
- Simulaciones de voz que imitan a individuos reales sin su consentimiento.
- Artículos automatizados sobre política o elecciones, si no han pasado por una revisión editorial humana.
- Contenidos relacionados con salud, emergencias sanitarias o tratamientos médicos generados sin supervisión.
- Novedades sobre finanzas y mercados redactadas automáticamente sin una revisión editorial previa.
Excepciones a la normativa
Por otro lado, hay ciertas categorías de contenido que no requieren ser marcadas como generadas por IA. Estos incluyen:
- Comunicación interna dentro de las empresas, como correos electrónicos o actas de reunión.
- Textos publicitarios y de marketing que no afectan el interés público.
- Subtítulos y traducciones automáticas de diálogos para plataformas de video.
- Artículos de opinión personal o recetas de cocina.
- Ilustraciones artísticas y contenido humorístico que se percibe claramente como tal.
Ejemplos concretos de aplicación
Un ejemplo pertinente sería un medio que publica automáticamente análisis de mercado sin ninguna revisión. La falta de supervisión editorial implica que este contenido debe ser etiquetado como generado por IA. En contraste, una tienda online que genera descripciones de productos mediante IA, bajo supervisión de un responsable de marketing, no necesita dicha identificación.
Cumplimiento y legalidad
Para facilitar el cumplimiento de estas nuevas regulaciones, se están desarrollando soluciones tecnológicas especializadas. Plataformas como OneTrust y Atico34 AI Governance Software están diseñadas para ayudar a las empresas a identificar y gestionar los riesgos asociados con el uso de IA, así como para registrar todos los sistemas empleados.
La falta de cumplimiento con las obligaciones de transparencia podrá conllevar sanciones severas. Las multas pueden alcanzar hasta 15 millones de euros o el 3% del volumen de negocio anual global de la empresa infractora, lo que destaca la importancia de adoptar una gestión responsable y proactiva de estas tecnologías.
El cumplimiento de la normativa se convierte en un aspecto crítico para las empresas que utilizan IA, permitiendo una mayor confianza y seguridad en la información difundida y en el uso ético de la inteligencia artificial en todas sus aplicaciones.
