El panorama energético en España ha cambiado radicalmente con el anuncio del Ministerio para la Transición Ecológica, que ha iniciado el proceso de revocación de la licencia comercializadora de electricidad a Holaluz. Esta medida implica el traspaso de su cartera de clientes a un comercializador de referencia, lo que podría consolidar aún más el dominio de las grandes empresas del sector, como Iberdrola, Endesa, Repsol y Naturgy.
La Subdirección General de Energía Eléctrica ha dado a conocer oficialmente que se ha puesto en marcha el procedimiento de extinción de la habilitación de Holaluz-Clidom, S.A. A partir de esta publicación, la compañía tiene un plazo de diez días hábiles para presentar las alegaciones necesarias que intenten frenar esta inhabilitación. Este anuncio se produce tras un acuerdo alcanzado el 16 de julio por el Director General de Política Energética y Minas.
Factores detrás de la crisis de Holaluz
El contexto de esta situación no es casual, ya que Holaluz ha estado enfrentando una profunda crisis financiera. En el cierre del ejercicio fiscal 2025, la empresa reportó pérdidas de 22,1 millones de euros, lo que representa una disminución del 29,5% en comparación al año anterior, cuando las pérdidas ascendieron a 31,4 millones de euros. Además, los ingresos se desplomaron, alcanzando solo 158,9 millones de euros, un 41,3% menos que en 2024.
El resultado bruto de explotación (Ebitda) también mostró un desempeño negativo, contabilizando 5,5 millones de euros en pérdidas, una mejora leve respecto a los 12 millones de euros en negativo del año anterior. Por si fuera poco, la deuda neta de la compañía aumentó a 42 millones de euros, frente a los 41,1 millones de euros al cierre de 2024.
A pesar de este contexto adverso, Holaluz ha tratado de estabilizar su situación financiera mediante un plan de reestructuración de la deuda, que comenzó a operar el 29 de julio. Este esfuerzo se ha visto complementado por la inversión de 22 millones de euros por parte de Icosium, que se convirtió en el accionista mayoritario en noviembre de 2024, dejando a los fundadores con participaciones reducidas, y al fondo Axon manteniendo cerca del 11% del capital.
Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes para evitar la intervención del Gobierno, que avanza en un proceso que podría finalizar con la inhabilitación de la comercializadora. La situación de Holaluz obliga a la industria a replantearse la viabilidad de las nuevas energías renovables en un marco comercial consolidado por gigantes del sector.
