La Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila como el evento deportivo más lucrativo en la historia de la organización, generando ingresos que superan los 11 mil millones de dólares a través de derechos televisivos, venta de entradas y otras fuentes comerciales. La participación de 16 ciudades de Canadá, Estados Unidos y México ha sido fundamental para lograr este éxito financiero, pero el verdadero impacto en las comunidades locales se mantiene en debate.
A pesar de las importantes inversiones de dinero público, que ascienden a cientos de millones de dólares, los beneficios económicos directos para las ciudades anfitrionas han sido limitados. Según la FIFA, los recursos generados se reinvertirán en el desarrollo global del fútbol, incluyendo financiación para las 211 asociaciones nacionales miembro. Esto plantea preguntas sobre la justicia de las inversiones realizadas por las ciudades, que, aunque se espera que experimenten un aumento en el turismo y la creación de empleo, no están viendo un retorno evidente de su gasto.
Impacto social como fuente de retorno
Una cuestión clave ahora que el torneo ha concluido es si las ciudades anfitrionas podrán cosechar beneficios a largo plazo que justifiquen su considerable inversión. Los expertos en gestión deportiva indican que el enfoque debe centrarse en los efectos sociales intangibles que ha generado el evento. Estas consecuencias, conocidas como ‘impacto social’, abarcan los efectos no económicos de la organización del torneo que afectan la calidad de vida de los residentes y las comunidades.
Un tipo de impacto social es el ‘ingreso psíquico’, un beneficio emocional y psicológico que experimentan los habitantes, incluso si no asisten físicamente a los eventos deportivos. Durante la Copa, la acogida cálida en ciudades como Boston, donde los aficionados escoceses se apoderaron de las calles, fomentó un sentimiento de orgullo que resonó entre los locales. De igual forma, en Guadalajara, la alegría compartida entre los aficionados mexicanos y sudcoreanos creó una atmósfera de camaradería.
Otro aspecto social significativo es la ‘efervescencia colectiva’, que contribuye a un sentido de celebración compartida, fortaleciendo la cohesión social. Este fenómeno puede ser especialmente valioso en comunidades diversas, ayudando a romper divisiones sociales y facilitando la acción colectiva para abordar problemas cotidianos que afectan a sus habitantes.
La dificultad de sostener los logros
A pesar del potencial de este impacto social, su naturaleza transitoria significa que puede desvanecerse rápidamente sin esfuerzos y estrategias adecuadas para mantenerlo. Para asegurar un éxito a largo plazo, las ciudades anfitrionas deben llevar a cabo actividades relacionadas con el evento después de la Copa Mundial, permitiendo que el impacto social continúe.
Sin embargo, las comités locales de organización tienden a disolverse tras concluir el evento, generando incertidumbre sobre quién asumirá la responsabilidad de gestionar los efectos sociales a largo plazo. Una posible solución sería crear organizaciones específicas dedicadas a preservar y potenciar estos resultados intangibles, lo cual requeriría un apoyo continuo para su sostenibilidad.
Ejemplos históricos, como la Fundación de Fútbol de EE.UU. creada tras la Copa Mundial de 1994, demuestran que es posible mantener el impulso de estos eventos. Similarmente, el ‘Spirit of 2012’ fue establecido tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012 para fomentar proyectos comunitarios y fortalecer los vínculos sociales.
Con la Copa Mundial de 2026 ya en marcha, se están observando iniciativas positivas. En Dallas, que albergó nueve partidos, se ha formado la North Texas Sports Foundation, orientada a generar un impacto positivo y sostenido a nivel regional mediante la transformación a través del deporte. Sin embargo, muchas de las iniciativas de legado se han limitado al periodo pre y durante el torneo, sin continuidad claramente definida.
Con estos acontecimientos, surge una reflexión crítica: ¿realmente valen la pena las inversiones de cientos de millones de dólares en eventos deportivos, considerando tanto los beneficios intangibles como las cargas financieras, sociales y ambientales asociadas?
