La reciente decisión de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha desatado una ola de controversia en el ámbito del futsal. Javier Lozano, ex presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) y destacado ex federativo, ha expresado su descontento por la suspensión de los derechos de participación del Málaga Ciudad Redonda en las competiciones nacionales para la próxima temporada 2026-27. Esta medida no solo afecta al primer equipo, sino también al filial y a la formación juvenil del club.
Lozano, quien tiene un amplio historial en el futsal, con dos títulos mundiales y tres europeos a su nombre, calificó la acción de la RFEF como un retorno a tiempos pasados de “sectarismos” y “despotismo”. Según sus declaraciones, esta falta de visión estratégica puede poner en peligro el desarrollo de proyectos exitosos en el futsal español, como los del Palma Futsal y Jimbee Cartagena, los cuales son reconocidos a nivel mundial por su modelo de gestión.
El ex presidente también criticó los métodos de comunicación utilizados por la RFEF, señalando la decisión de notificar la suspensión un viernes por la tarde, lo que limitó el tiempo para presentar recursos. Esta práctica, según Lozano, evoca experiencias pasadas que consideraba gestionadas de manera ineficaz y perjudicial para el deporte.
“Espero que la justicia intervenga en este asunto”, añadió Lozano, subrayando que la RFEF debería ser responsable de sus decisiones y tener en cuenta el contexto y el impacto en el futsal. Hizo referencia a fallos judiciales recientes que han llevado a la readmisión de varios clubes expulsados, lo que indica la necesidad de una supervisión más cuidadosa y justa en el sector.
El comentario final de Lozano acerca del propietario del Córdoba C.F., quien adquirió su unidad productiva a través de un concurso de acreedores, pone de manifiesto la percepción de desigualdades en el tratamiento entre sectores del fútbol. Este asunto resuena en un contexto donde las inquietudes sobre la configuración y el manejo de las instituciones deportivas son cada vez más evidentes.
Este conflicto refleja no solo la tensión interna en el futsal español, sino también los retos a los que se enfrenta la RFEF al gestionar las diferentes competiciones y clubes bajo su dirección. Con el futuro del Málaga Ciudad Redonda en juego, las voces de líderes como Javier Lozano se vuelven cruciales para el debate en torno a la transparencia y la justicia en el deporte.
