Científicos chinos publican estudio de terapia génica experimental a pesar de la muerte de una niña involucrada

Científicos chinos publican estudio de terapia génica experimental a pesar de la muerte de una niña involucrada

La reciente muerte de una niña de seis años en China tras recibir una terapia génica experimental ha reabierto el debate sobre la ética y la seguridad en los ensayos clínicos. La pequeña, quien padecía una enfermedad genética rara conocida como síndrome de Snijders Blok-Campeau, falleció después de recibir un tratamiento diseñado específicamente para corregir una mutación en su ADN. La noticia, que no había sido comunicada anteriormente por el hospital o la universidad involucrada, ha generado preocupación en la comunidad científica y un llamado a una mayor regulación en el ámbito de la terapia génica.

Los padres de la niña financiaron la investigación con más de 800.000 dólares, impulsados por la esperanza de hallar una solución a la compleja mutación genética que afectaba a su hija. El tratamiento, administrado en marzo de 2025 en el Hospital Xinhua de Shanghái, implicaba una inyección de virus adenoasociados modificados que transportaban una terapia basada en la edición genética. Aunque se habían realizado ensayos preclínicos que parecían mostrar resultados prometedores, la niña experimentó una grave reacción inmunitaria y falleció pocos días después del procedimiento.

Un contexto complicado

Este incidente ocurre en un contexto en el que la terapia génica ha sido objeto de innovaciones y avances significativos. Sin embargo, también ha enfrentado escándalos, como el del científico He Jiankui, quien en 2018 editó el genoma de tres bebés sin la debida justificación ética. Posteriormente, Jiankui fue encarcelado y las autoridades chinas endurecieron las normativas sobre los ensayos clínicos.

El caso de la niña presenta paralelismos inquietantes con otros incidentes en el campo. En 1999, Jesse Gelsinger, un joven de 18 años, murió durante un ensayo clínico en Estados Unidos, lo que llevó a la pausa en gran parte de la investigación sobre terapia génica durante años. A pesar de las lecciones aprendidas, es evidente que aún persisten problemas éticos en la conducción de estos ensayos.

La investigación del hospital confirmó que la causa del fallecimiento fue la inyección de la terapia, pero no se tomaron medidas adecuadas en respuesta al evento. La multa impuesta al hospital fue mínima en comparación con la gravedad del incidente. Muchos expertos han solicitado la revisión y posible retiro de la publicación en Nature que describía la terapia, dado que no mencionaba el desenlace trágico del ensayo clínico ni advertía sobre los riesgos involucrados.

Perspectivas sobre la terapia génica

El neurocientífico Zilong Qiu, quien estuvo a cargo del desarrollo de la terapia, ha recibido críticas por la falta de supervisión y por potencialmente no informar a los padres sobre los riesgos del tratamiento. Este caso ha suscitado discusiones sobre la necesidad de establecer regulaciones más estrictas y protocolos claros en los ensayos de terapia génica para garantizar la seguridad de los pacientes.

Los profesionales de la salud subrayan que, si bien la terapia génica tiene un potencial transformador en el tratamiento de enfermedades raras, también conlleva riesgos que deben ser comunicados de manera transparente a los involucrados. La comunidad científica insiste en que los ensayos deben realizarse en condiciones controladas y con un enfoque centrado en el bienestar del paciente.

La trágica muerte de esta niña resalta la urgencia de fortalecer las normativas en torno a los ensayos clínicos y la importancia de la ética en la investigación médica. A medida que el campo de la terapia génica avanza, el balance entre la innovación y la seguridad será crucial para su futuro.