Un avance genético permite a un adolescente dar su primer paso sin apoyo

Un avance genético permite a un adolescente dar su primer paso sin apoyo

Connor, un adolescente estadounidense, ha superado una batalla médica que parecía insuperable. Desde los ocho meses, comenzó a sufrir ataques epilépticos severos, que le generaron más de 50 crisis al día. Tras años de incertidumbre, en 2014 se le diagnosticó una rara mutación en el gen SCN2A, conocida por provocar encefalopatías epilépticas del desarrollo y asociarse con el autismo. A pesar de que los médicos estimaban que podría no llegar a los cinco años, Connor ha logrado levantar la vista y caminar gracias a un innovador tratamiento basado en terapia génica.

La nueva terapia, que llevó a una reducción del 90% en sus crisis epilépticas tras recibir dos dosis, también mejoró su capacidad de habla y los síntomas asociados al autismo. Este caso se enmarca en un ensayo clínico singular, conocido como «n=1», que se centra en tratamientos desarrollados específicamente para las características genéticas de un solo paciente. Los resultados de Connor son esperanzadores, pero no son los únicos. Otro niño de nueve años con una mutación distinta en el mismo gen también participó en el estudio, aunque su respuesta al tratamiento fue más moderada, con una disminución del 26% en los ataques epilépticos.

Innovación en el tratamiento de enfermedades raras

Los tratamientos utilizados son oligonucleótidos antisentido, que actúan como una «tirita» genómica. No modifican la secuencia del ADN, sino que se adhieren a la copia mutada del gen defectuoso, bloqueando su acción y permitiendo que la copia sana funcione adecuadamente. Este enfoque personalizado podría beneficiar a un porcentaje significativo de pacientes con mutaciones en el mismo gen, estimando que un 16% podría recibir terapia similar a la desarrollada para Connor.

La terapia antisentido se ha vuelto una herramienta poderosa en el manejo de enfermedades genéticas raras. A través de ensayos previos, como el caso de Mila, una niña con enfermedad de Batten tratada en 2019, se ha visto cómo este tipo de tratamiento puede reducir de manera dramática la frecuencia de los ataques epilépticos, llegando a un 80%. Otro ensayo reciente sobre el síndrome de Dravet mostró resultados igualmente alentadores, con reducciones de crisis de hasta un 90% en pacientes tratados con dosis altas.

Retos y perspectivas futuras

A pesar del progreso, las limitaciones de estos tratamientos aún son evidentes. Paula Río, experta en terapia génica, señala que las variaciones en los resultados entre pacientes sugieren que se necesita investigar más para entender los factores que influyen en el éxito del tratamiento. Además, la duración de los efectos y la necesidad de administrarlos de forma regular plantea interrogantes sobre su viabilidad a largo plazo.

Juan Valcárcel, investigador del Centro de Regulación Genómica, enfatiza el potencial de la terapia antisentido para bloquear la producción de proteínas dañinas en enfermedades genéticas. Si bien los costos actuales son altos, el futuro prevé la posibilidad de reducir significativamente la inversión necesaria para estos tratamientos.

La historia de Connor es una muestra del avance significativo en la medicina personalizada y la terapia génica. Aunque se enfrenta a desafíos, las innovaciones en tratamientos como los oligonucleótidos antisentido ofrecen esperanza para muchos pacientes con condiciones que antes eran catalogadas como incurables.