Atento regresa a sus raíces al convertirse en el primer inquilino del emblemático edificio de Telefónica.

Atento regresa a sus raíces al convertirse en el primer inquilino del emblemático edificio de Telefónica.

Atento, la compañía emblemática en el ámbito de la atención al cliente, regresa a la sede de Telefónica en Las Tablas, Madrid, catorce años después de haber sido vendida por la operadora. Este retorno, sin embargo, se realiza bajo un nuevo modelo: la empresa actuará como inquilina.

El grupo Abai, propietario de Atento, ha firmado un contrato de alquiler que le permitirá ocupar dos plantas en el Edificio Norte 2 de Distrito Telefónica. Este acuerdo, que se activa desde el 1 de julio, abarca más de 4.000 metros cuadrados a un precio de 18 euros por metro cuadrado, un importe que incluye tanto la renta como los servicios y suministros del complejo. Este movimiento marca un hito, ya que Abai se convierte en el primer arrendatario externo del campus desde la llegada de Marc Murtra a la presidencia de Telefónica.

El regreso de Atento a las oficinas de Las Tablas se produce después de que la compañía dejara ese espacio a finales de 2012, año en que Telefónica vendió la firma a Bain Capital por 1.039 millones de euros. La decisión de la operadora en aquel momento fue parte de una estrategia para mejorar su flexibilidad financiera. Desde entonces, Atento había estado operando en un edificio de Merlin Properties en la calle Santiago de Compostela, que próximamente se transformará en viviendas tras su venta a Argis.

Impulsando un nuevo capítulo en Distrito Telefónica

El acuerdo con Abai representa no solo el retorno de Atento, sino también una fase de reactivación para Distrito Telefónica. Este campus, diseñado para albergar a unos 14,000 empleados, actualmente presenta cerca de 40,000 metros cuadrados vacíos, consecuencia de ajustes en la plantilla y la consolidación del teletrabajo. Aunque la posibilidad de alquilar estos espacios se había considerado durante la gestión de José María Álvarez-Pallete, no se llevó a cabo hasta ahora con la llegada de Murtra, quien ha reiniciado las negociaciones con potenciales inquilinos.

La acción con Abai no se considera un movimiento aislado, sino parte de una estrategia más amplia que busca redefinir la gestión del patrimonio inmobiliario de Telefónica. En los últimos meses, la empresa ha acelerado la venta de activos no estratégicos, el alquiler de bienes infrautilizados y la adaptación de edificios para nuevos usos tecnológicos.

Un ejemplo claro de esta estrategia es la reciente venta de la histórica sede en Gran Vía 28, valorada en alrededor de 120 millones de euros, donde Telefónica continuará como arrendataria durante cuatro años. Otras desinversiones, como la venta de los edificios en Alcalá y Miguel Yuste a Abauco por cerca de 25 millones de euros, también evidencian este giro estratégico. Estos inmuebles seguirán siendo utilizados temporalmente por la compañía antes de su conversión en proyectos residenciales.

No solo las oficinas están siendo racionalizadas; las tiendas físicas también sufren cambios. Movistar, la principal marca comercial de la operadora, se ha retirado del local que ocupaba desde 2013 en Plaza Catalunya, en Barcelona.

A pesar de estas decisiones de venta y alquiler, algunos activos inmobiliarios antiguos de la red fija están encontrando una nueva vida en el contexto de la transformación tecnológica del grupo. En conjunto, estas operaciones reflejan un cambio de enfoque en la gestión del patrimonio, adaptando una cartera inmobiliaria que ya no responde a las necesidades del presente.