Un argentino apasionado por el análisis del fútbol, a pesar de no disfrutarlo

Un argentino apasionado por el análisis del fútbol, a pesar de no disfrutarlo

La figura de Jorge Luis Borges continúa siendo un referente literario y cultural en Argentina, a pesar de sus opiniones controversiales sobre el fútbol, uno de los deportes más queridos en el país. En una reflexión que trasciende épocas, Borges expresó su desinterés hacia este fenómeno social, argumentando que la popularidad del fútbol se debía a la mediocridad de la multitud.

Borges nunca dudó en manifestar su rechazo tanto al espectáculo como a la cultura que lo rodea. Le parecía que ver a once jugadores correr tras un balón no era más que una pérdida de tiempo y que el fútbol, al igual que otras pasiones colectivas, despertaba las peores pasiones en el pueblo, especialmente el nacionalismo y la rivalidad. «El fútbol despierta las peores pasiones», afirmó en repetidas ocasiones, aludiendo a un fenómeno que ahora se ve exacerbado por la influencia de las redes sociales.

En su famoso relato “Esse est Percipi”, coescrito con Adolfo Bioy Casares, Borges tocó un punto que hoy resuena con fuerza: el fútbol moderno como un negocio en el que la victoria es lo único que realmente importa. Para él, el clamor del público no se basaba en la belleza del juego, sino en el deseo casi obsesivo de ganar. «El fútbol en sí no le interesa a nadie», sentenció, subrayando su crítica al mercado y a la industria del deporte.

Borges y el Mundial de 1978

Un momento icónico que ilustra esta dualidad entre Borges y el fútbol se produjo el 2 de junio de 1978, coincidiendo con el inicio de la Copa Mundial en Argentina. En una conferencia sobre la inmortalidad, el gran escritor utilizó este escenario para manifestar su inconformidad con el desinterés general hacia su pensamiento, justo cuando el país estaba sumido en la euforia futbolística. Sin embargo, la audiencia, lejos de desairarlo, fue atraída por el paralelo irónico entre su disertación y el evento deportivo, que se transmitía en directo detrás de él.

Este acto casi provocador por parte de Borges refleja su esencia: siempre crítico, siempre desafiante, y siempre en busca de profundizar en la existencia y el sentido detrás de lo que otros simplemente aceptan. A lo largo de su vida, Borges demostró una capacidad singular para comprender lo que estaba en juego no solo en el fútbol, sino en todo fenómeno social que atrapara la atención popular.

En un contexto donde el fútbol y el nacionalismo parecen más entrelazados que nunca, las palabras de Borges adquieren un nuevo sentido. Su capacidad para desmenuzar la realidad y ofrecer críticas a la pasión desmedida hacia el deporte lo convierten en un pensador relevante no solo en su época, sino en la actualidad. Así, mientras Argentina se prepara para la próxima final, el legado de Borges se mantiene vivo y relevante, recordándonos que hay más en la vida que el triunfo o la derrota en el campo de juego.