La economía española cierra 2025 en positivo, mostrando una notable capacidad de resistencia en un entorno global complicado, marcado por la desaceleración económica y relaciones comerciales fragmentadas. Con un crecimiento del PIB cercano al 3% anual, España se afianza como una de las economías más dinámicas de la zona euro.
Motor de la economía: demanda interna
El crecimiento se ha sustentado principalmente en la demanda interna. El consumo de los hogares ha sido el verdadero protagonista, impulsado por varios factores:
- Migración Intensificada: Los flujos migratorios han aumentado, aportando mano de obra y dinamismo.
- Mercado Laboral Robusto: La fortaleza del empleo ha contribuido al aumento del poder adquisitivo.
- Inflación Controlada: La estabilidad en los precios ha permitido a los hogares recuperar su capacidad de compra.
Además, la inversión privada ha superado expectativas, con un notable aumento en bienes de equipo y construcción no residencial, en parte gracias al gasto en defensa y proyectos de transformación productiva.
Desafíos del sector exterior
No todo es positivo. El sector externo se ha convertido en un punto débil para el crecimiento. Las exportaciones de bienes están bajo presión, afectadas por el deterioro del comercio global y tensiones como los nuevos aranceles de EE. UU. Mientras tanto, las importaciones siguen creciendo debido a la sólida demanda interna. Sin embargo, las exportaciones de servicios, tanto turísticos como no turísticos, han ayudado a mitigar el impacto negativo del sector exterior en el PIB.
Previsiones para 2026
De cara a 2026, se anticipa un crecimiento más moderado, alrededor del 2,2% anual, a medida que la economía entra en una fase más madura del ciclo. Se espera que la demanda interna continúe impulsando la expansión, aunque con menor fuerza. Aquí algunos puntos clave:
- Consumo: Continuará beneficiándose de un aumento en salarios reales y una población creciente.
- Inversión: Se mantendrá positiva, con apoyo en el gasto en defensa y una lenta recuperación en la inversión residencial.
Riesgos en el horizonte
No obstante, persisten varios riesgos:
- Comercio de Bienes: La debilidad en este sector sigue siendo una preocupación.
- Incertidumbre Geopolítica: Factores externos podrían influir en la estabilidad económica.
- Reorientación de Exportaciones: Es vital buscar nuevos mercados para diversificar riesgos.
Un reto estructural que no se puede ignorar es mejorar la productividad. Este es un paso esencial para convertir el crecimiento cíclico actual en un desarrollo sostenible a medio plazo.
Reflexiones finales
En conclusión, España se plantea 2026 con una economía sólida, respaldada por una demanda interna vigorosa, pero enfrentando desafíos cruciales: transformar el modelo productivo, mejorar la competitividad y sentar las bases para un crecimiento equilibrado y duradero.
María Romero y Marina García son profesoras de Afi Global Education.
