El inicio del año trae consigo la transformación de dos edificios emblemáticos en Washington. En la famosa 1600 de la Avenida Pennsylvania, que rivaliza con los Campos Eliseos de París, se erige la Casa Blanca. Aquí, el presidente de Estados Unidos ha decidido demoler el ala este para dar paso a un lujoso salón de baile, que cambiará la imagen de esta histórica residencia. A pocos pasos de distancia, en el 20 de la Avenida Constitución, grúas y obreros trabajan incansablemente en la reforma del edificio Marriner S. Eccles, sede de la Reserva Federal. Este año promete ser crucial para la independencia de esta institución, especialmente ante las presiones del expresidente Donald Trump.
La lucha por la independencia
Las obras en estos dos lugares emblemáticos son símbolo del profundo cambio que atraviesa la política estadounidense durante el mandato renovado del Partido Republicano. Trump ha dejado claro su deseo de influir en la Reserva Federal, expresando en 2024 que cree que el presidente debe tener voz en la institución. «He tenido mucho éxito y pienso que tengo mejor criterio que quienes están en la Reserva Federal», afirmó.
Este enfrentamiento plantea un desafío sin precedentes para la autonomía del banco central, que ha resistido a lo largo de generaciones ante la intromisión del poder ejecutivo. Los expertos señalan tres preguntas fundamentales para este año: ¿quién liderará la Reserva Federal?, ¿cómo se desarrollarán los planes de Trump para dominar la institución? y ¿qué dirección tomará la política monetaria?
En 2026, la Reserva Federal enfrentará la mayor amenaza a su independencia en décadas. El mandato de Jerome Powell concluye en mayo y parece que la Casa Blanca ya tiene un candidato favorito para sucederlo: Kevin Hassett, actual director del Consejo Económico Nacional. Sin embargo, su lealtad a Trump genera dudas sobre su capacidad para preservar la autonomía de la Fed. Otros nombres en la lista son Kevin Warsh, exmiembro de la junta, y Christopher Waller, quien tiene un puesto desde 2020. Trump ha prometido desvelar su elección antes de finalizar enero, y las especulaciones ya comienzan a circular en Wall Street.
Amenazas y posibles cambios en la política monetaria
El presidente Powell, designado por Trump en 2018, espera terminar su mandato sin más sobresaltos. Trump ha criticado su liderazgo en repetidas ocasiones, buscando establecer tasas de interés más bajas rápidamente, en un intento de impulsar la economía durante su mandato. Sin embargo, esta visión ignora los riesgos asociados, como la inflación provocada por sus políticas arancelarias o el impacto potencial de la inteligencia artificial.
A pesar de los embates, Powell ha mantenido su posición y, aunque su mandato culmina en mayo, podría permanecer en la junta hasta 2028, una estrategia que algunos analistas llaman «hacerse un Marriner S. Eccles», en honor al presidente de la Fed que resistió las presiones del presidente Truman.
Trump, ahora consciente de que ha colocado varios aliados en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), sigue buscando fortalecer su influencia en la Reserva Federal. En su anterior mandato, llevó a cabo nombramientos clave, y planea hacer más este año, incluido el de Powell y otros dos miembros cuyo plazo está por culminar próximamente.
La dirección de la política monetaria se vuelve crítica. Algunos analistas prevén hasta tres reducciones de tipos en este año, mientras que otros sugieren un enfoque más cauteloso, dependiendo de cómo evolucionen los datos de inflación y empleo—los mandatos primordiales de la Reserva.
Con la reunión del FOMC programada para finales de enero, todos los ojos están puestos en los informes económicos de diciembre para prever el futuro rumbo de las políticas monetarias. La incertidumbre persiste, y aunque hay expectación por los cambios, el consenso en el FOMC ha sido históricamente fuerte, con decisiones mayoritarias poco comunes.
Mientras tanto, las luchas de poder y el destino del futuro de Powell y otros miembros continúan en el centro del debate. A partir de enero, la Corte Suprema también se pronunciará sobre si el presidente tiene la facultad de despedir a miembros de la Reserva Federal, un fallo que podría redefinir el balance de poder entre la Casa Blanca y la entidad monetaria.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, la situación se complica más con la continua intriga en torno a la política monetaria de la Fed en un entorno económico incierto. La necesidad de consenso en estos tiempos convulsos será clave para determinar el rumbo de la economía estadounidense en los próximos meses.
