Desafíos Globales: ¿El Colapso de la Resiliencia Económica?

Desafíos Globales: ¿El Colapso de la Resiliencia Económica?

La economía global dio muestras de una notable adaptabilidad en 2025, a pesar de los constantes vaivenes provocados por las políticas erráticas de la Administración de Trump, que incluyeron amenazas arancelarias y guerras comerciales intermitentes. Los mercados y economías desarrolladas lograron resistir los embates, sorprendiendo a muchos analistas. No obstante, al entrar en 2026, surgen alertas sobre la viabilidad de esta resistencia, a medida que se presentan tres factores críticos que complican el escenario: las restricciones en la política monetaria de EE. UU., la desaceleración de China y los múltiples desafíos en Europa.

Desafíos de la Reserva Federal

Un primer obstáculo significativo proviene de la Reserva Federal. Muchos analistas y economistas esperaban un recorte agresivo en las tasas de interés para dar soporte ante un posible debilitamiento económico. Sin embargo, la inflación ha demostrado ser más persistente de lo anticipado. Los precios subyacentes continúan sobrepasando el objetivo del 2%, impulsados por un mercado laboral robusto y presiones en sectores cruciales como los servicios y la vivienda. Esta tesitura incomoda a la Fed, que se halla en una encrucijada: relajar la política monetaria podría desencadenar nuevas presiones inflacionarias, poniendo en riesgo los esfuerzos realizados para controlar este fenómeno. Así, el margen de maniobra se ha reducido drásticamente, poniendo en peligro uno de los principales pilares que sostenía la economía en los años previos.

El Gigante Asiático en Crisis

El segundo factor de incertidumbre proviene de China, cuya economía está experimentando una desaceleración más marcada de lo esperado. El sector inmobiliario continúa en crisis, el consumo interior se encuentra débil y las exportaciones están amenazadas por la fragmentación comercial global. Esta situación no solo afecta a Beijing, sino que repercutirá en toda Asia, donde las economías emergentes dependen de China como motor económico y fuente de inversión. Desde Corea del Sur hasta el sudeste asiático, estas naciones deben prepararse para un ajuste doloroso en 2026, especialmente si se observa una caída en la demanda de semiconductores y productos relacionados que han sido clave para su exportación a EE. UU.

Europa, Atrapada en una Tormenta Perfecta

Quizás la región más desafiante en este nuevo año sea Europa, que enfrenta una tormenta perfecta. Por un lado, sufre un fuerte impacto de competitividad de China. Las empresas chinas no solo han alcanzado a sus competidoras europeas en sectores tradicionales como la automoción y la maquinaria, sino que también las superan en áreas de tecnología verde y digital. Este desafío se intensifica por una apreciación del euro del 35% frente al yuan, lo que encarece los productos europeos y facilita la invasión de productos chinos en el mercado global.

A este reto económico se suma la creciente beligerancia de Rusia en la frontera oriental de Europa, que obliga a aumentos significativos en el gasto en defensa justo cuando las finanzas públicas están bajo presión. Para colmo, la Administración de Trump ha dañado la alianza transatlántica, dejando a Europa en una situación geopolítica y económica vulnerable.

En resumen, 2026 comienza con un cóctel de desafíos sin precedentes: una política monetaria limitada para la Reserva Federal, el lastre de la desaceleración china y una Europa acosada en múltiples frentes. La resiliencia que predominó en 2025 fue impresionante, pero parece haber alcanzado su punto límite.

Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis e investigadora principal en Bruegel, pone de relieve estas preocupaciones y alerta sobre un futuro incierto.