Banco Mundial: Crecimiento Global No Suficiente para Acortar Brecha entre Países Emergentes y Desarrollados

Banco Mundial: Crecimiento Global No Suficiente para Acortar Brecha entre Países Emergentes y Desarrollados

El Banco Mundial ha actualizado suas proyecciones sobre el crecimiento económico mundial, anticipando un incremento del 2,6% para este año, dos décimas más de lo que se había predicho en verano. Para el próximo año, se espera un crecimiento del 2,7%, reflejando una leve mejora en sus pronósticos. Estos datos se encuentran en el informe titulado Perspectivas Económicas Mundiales del Banco Mundial.

La organización con sede en Washington destaca que, a pesar de estas cifras optimistas, la recuperación de la economía global enfrenta desafíos. Aunque los países desarrollados han exhibido un mejor desempeño post-pandemia, las naciones en desarrollo siguen rezagadas. El informe subraya que el crecimiento proyectado puede no ser suficiente para cerrar la brecha de desigualdad con las economías más avanzadas, lo que impacta negativamente en las condiciones de vida de millones.

El motor de la economía: Estados Unidos y la inteligencia artificial

Una de las razones detrás del ajuste al alza en las proyecciones es el sólido desempeño de Estados Unidos, impulsado en gran medida por las inversiones en inteligencia artificial (IA). Las empresas estadounidenses han anticipado la implementación de aranceles, lo que les ha permitido esquivar un golpe inicial. Sin embargo, el Banco Mundial advierte que la recuperación es débil. Europa, por ejemplo, presenta dificultades notables para adaptarse a sus propios retos, mientras que el entorno global se vuelve cada vez más complicado, lo que exige a las economías emergentes adoptar reformas significativas.

Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial, afirma que la economía mundial se ha vuelto menos competente en generar crecimiento, a pesar de su resiliencia frente a la incertidumbre política. Esta dualidad, asegura, no puede sostenerse sin afectar las finanzas públicas y los mercados crediticios.

Desafíos para las economías emergentes

El informe también pone de manifiesto la situación crítica de los países en desarrollo. Estos están avanzando a un ritmo que les impide mejorar las condiciones de vida de su población. Mientras que las economías avanzadas han experimentado una recuperación consistente y están, en promedio, un 90% por encima de los niveles de renta per cápita previos a la pandemia, más de un cuarto de las economías emergentes aún se encuentran por debajo de esos niveles.

A medida que ingresamos en la década de 2020, el informe prevé que el crecimiento de estas economías se desacelere al 4% este año. Aunque se espera una ligera recuperación en 2025, ello no parece suficiente para cerrar la brecha en los ingresos con los países desarrollados.

De acuerdo con las estimaciones del Banco Mundial, los países de bajos ingresos podrían ver un crecimiento promedio del 5,6% entre 2026 y 2027, pero, aun así, esto no será suficiente para cerrar la desigualdad existente. Se pronostica un crecimiento de solo el 3% en los ingresos per cápita de estas naciones para 2026, lo que implicaría que solo alcanzarán el 12% de los niveles de las economías desarrolladas.

Oportunidades y políticas necesarias

Uno de los principales retos a superar es la incorporación al mercado laboral de 1.200 millones de jóvenes en la próxima década. Para abordar este desafío, se necesitan políticas integrales que se enfoquen en tres áreas fundamentales: mejorar el capital físico, digital y humano; fortalecer el entorno empresarial y movilizar capital privado a gran escala.

Además, es crucial que las economías en desarrollo gestionen adecuadamente sus déficits y la deuda. Con niveles récord de deuda pública, restablecer credibilidad fiscal se convierte en una prioridad. Establecer reglas fiscales bien diseñadas permitirá a los gobiernos estabilizar la deuda y enfrentar crisis futuras de manera más efectiva.

A medida que la economía global enfrenta estos retos, es esencial que tanto economías avanzadas como emergentes establezcan estrategias de inversión y crecimiento que permitan un desarrollo más equitativo y sostenible. En este contexto, el papel del Banco Mundial será fundamental para guiar a los países hacia una recuperación inclusiva que beneficie a todos.