Un vehículo autónomo de la empresa Cruise transita por las calles de San Francisco, California.JOHN G. MABANGLO (EFE)

Un par de incidentes ocurridos el jueves ha provocado la reducción del número de taxis autopilotados en San Francisco. Es probable que los cientos de turistas que han visitado la ciudad californiana durante el verano han visto rodar por sus calles sin nadie detrás del volante, al menos uno de estos vehículos de Cruise, propiedad de General Motors. El Departamento de Vehículos Motorizados (DMV, por sus siglas en inglés) informó la noche del viernes que la compañía ha aceptado reducir a la mitad el número de coches que tiene en circulación en lo que se investigan los choques. Estos accidentes ocurren solo una semana después de que San Francisco ampliara los permisos de circulación a dos empresas de taxis autónomos.

“Cruise no tendrá más de 50 vehículos sin piloto en operación a lo largo del día y 150 durante la noche”, aseguró el DMV en un comunicado publicado la noche del viernes. El departamento ha advertido que se reserva la decisión de retirar a la compañía los permisos de operación si las pesquisas que se están llevando a cabo determinan que estos coches representan un “riesgo irracional a la seguridad pública”.

La noche del jueves, uno de los taxis de Cruise chocó con un camión de bomberos que se dirigía a atender una emergencia. De acuerdo a la explicación dada por la empresa, el vehículo tenía luz verde en una intersección y no pudo detectar a tiempo el autobús, que transitaba en un carril en sentido contrario para saltarse la luz roja del semáforo. En un comunicado, Cruise indicó que los edificios en la esquina de las calles de Polk y Turk bloquearon la visión de las cámaras de la unidad, por lo que no percibieron a los bomberos hasta que estaban a la mitad de la intersección.

“El coche de Cruis identificó el riesgo de colisión y comenzó las maniobras de desaceleración, pero no pudo evitar el choque”, señala el comunicado de la empresa. Estos taxis, indica el comunicado, cuentan también con radares que deben detectar las sirenas de los vehículos de emergencia a su alrededor. “A lo largo de los 4.8 millones de kilómetros recorridos por nuestros vehículos autónomos en San Francisco hemos tenido más de 168.000 interacciones con vehículos de emergencias en nuestros primeros siete meses de este año”, aseguran.

A bordo de la unidad no pilotada iba un usuario, quien fue atendido en ese mismo sitio por los equipos de emergencia y posteriormente fue trasladado a un hospital para ser tratado por lesiones “no graves”. A diferencia de los servicios como Lyft o Uber, no cualquiera puede abordar una de estas unidades. Los usuarios pueden descargar las aplicaciones y después estar en una larga lista de espera (una de estas tiene más de 100.000 personas) antes de poder solicitar un viaje.

El otro incidente se registró esa misma noche a unas cuantas cuadras al sur de la ciudad. Un taxi que iba vacío fue impactado por un coche que se pasó un semáforo a gran velocidad.

Cruise se convirtió la semana pasada en una de dos empresas que recibieron la autorización de los reguladores locales para ofrecer servicio de taxi las 24 horas del día. El permiso no pone restricciones al número de automóviles ni en el kilometraje. La compañía tenía, antes de las colisiones, unas 300 unidades operativas por la noche y unas 100 por la mañana. Esta es solo una pequeña fracción comparada con las más de 10.000 unidades que tienen en la zona Uber y Lyft.

La otra compañía es Waymo, una compañía que cuenta con el respaldo de Alphabet (Google). Esta opera un centenar de unidades (de un total de 250) que se mueven en San Francisco y el condado de San Mateo, al sur de la ciudad que sirve de cuna a varias empresas tecnológicas. Los taxis, que tienen una velocidad máxima de 105 kilómetros por hora, no cuentan con permisos para transitar por las autopistas de la zona metropolitana.

A pesar de los incidentes recientes, San Francisco vive un boom de transporte autónomo. Mientras Cruise es investigada por las autoridades, otras empresas siguen adelante con sus pruebas. Una de estas es Loop, que quiere dar a la ciudad el primer servicio de transporte para grupos pequeños. La compañía ha invitado a algunas personas a vivir las pruebas piloto que están desarrollando en la pequeña Isla del Tesoro, frente a la bahía de San Francisco.

Los pequeños camiones de Loop se mueven a una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora. No son completamente autónomos. En este periodo de prueba, las unidades están tripuladas por un conductor que interviene en situaciones especiales, como la aparición en la ruta de un vehículo de emergencia. De acuerdo con The San Francisco Standard, los habitantes de la Isla del Tesoro están contentos con la posibilidad de tener un nuevo medio de transporte en una región donde la mayoría se ve obligada a caminar o tener un coche propio.