En el ámbito marítimo, la seguridad es un factor fundamental que influye en la economía global y la protección del medio ambiente. Recientemente, el encallamiento del buque Ever Given en el canal de Suez en 2021 ejemplificó la magnitud de los contratiempos que pueden surgir en este sector tan crucial para el comercio mundial. Dichos incidentes, lamentables como puedan ser, generan una importante reflexión y motivan proyectos de investigación enfocados en mejorar la seguridad marítima.

Según el informe de la aseguradora mundial Allianz, en 2022 se registró la pérdida de diez buques de carga en el mar. Teniendo en cuenta que el 90% del comercio global se realiza a través del transporte marítimo, es evidente el impacto negativo que los accidentes marítimos pueden tener en la economía mundial, el entorno y la seguridad de las personas.

Jorgen Grindevoll, director ejecutivo de la empresa Ladar, explica que la interrupción en el funcionamiento normal de un buque puede resultar extremadamente disruptiva, ya que prácticamente cualquier producto que utilizamos en nuestra vida diaria ha sido transportado en algún momento por un buque. A raíz de estos incidentes, la Unión Europea ha respaldado proyectos de investigación, como el proyecto MARINA, que se propone desarrollar tecnología de sensores para prevenir colisiones entre buques y otros objetos en el mar.

El proyecto MARINA ha reunido a empresas como Ladar, la firma chipriota Offshore Monitoring, la empresa noruega Hjelmstad y la británica Global Maritime Services. Su objetivo es implementar un sistema de detección de objetos flotantes mediante láseres, cámaras de alta definición y sistemas térmicos, para alertar a la tripulación sobre posibles amenazas en el agua, reduciendo así el riesgo de colisiones, que en muchos casos se deben a errores humanos.

Además, se ha trabajado en el proyecto FLARE, que busca mejorar el diseño de los buques para limitar los daños causados por las inundaciones en caso de encallamientos. El accidente del crucero Costa Concordia en 2012 es un claro ejemplo de las consecuencias devastadoras que puede tener un naufragio. Este proyecto propone mejoras en el diseño de los buques, así como en los procedimientos de evacuación y seguridad, con el objetivo de prevenir tragedias como esta.

Ambos proyectos no solo se han quedado en el ámbito teórico, sino que han presentado sus hallazgos a la Organización Marítima Internacional (OMI) y han logrado que empresas del sector como el astillero finlandés Meyer Turku y el operador de cruceros británico Carnival implementen las recomendaciones adquiridas en sus nuevos buques. Sin duda, estas iniciativas son un paso significativo hacia la mejora de la seguridad marítima a nivel global.

Es crucial aprender de los accidentes pasados y trabajar en medidas preventivas que, en última instancia, puedan salvar vidas, proteger el medio ambiente y mantener el flujo seguro del comercio internacional en el mar.

Artículo publicado originalmente en Horizon, la revista de investigación e innovación de la Unión Europea.

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