Mientras que en España y el sur de Europa sigue el verano más profundo, con sus fiestas patronales, en Estados Unidos ya ha comenzado el curso escolar. No solo los pequeños. También vuelven los atascos, el tráfico, las filas para comprar el almuerzo o pedir un café. La normalidad, vaya. Con una salvedad, la temporada de lluvias. En el trópico nos llueve todos los días, un ratito. A veces es torrencial. A veces, no. Todavía no ha tocado un huracán fuerte.

Ojalá no toque, pero… final de agosto y mediados de septiembre son las fechas tradicionalmente recurrentes.

Los miameros actúan como si no pasase nada. Los techies también vuelven a su rutina. The Shrimp Society, un grupo creado hace poco más de dos años por Chris Daniels, un joven emprendedor, avanza como una de las iniciativas más interesantes.

En mayo hicieron su primer programa, aliados con Venture Miami, la oficina que promueve inversión y nuevos negocios en la ciudad nuevo programa en Office Logic, espacio de coworking de reciente creación en Edgewater, cerquita de Wynwood, la zona de salir, y del distrito financiero a partes iguales.


Imagen de la Shrimp Society. Imagen: Ryan Rea

Este lunes arrancó el segundo lote de empresas nacidas en Miami. En cuestión de seis semanas pasarán de una idea a un prototipo. Lunes y miércoles por la tarde se reunen para sus clases, mentorías e intercambio de ideas.

Lo que siempre nos contaron que era el garaje de Silicon Valley, pero con palmeras, ropa festiva y reggaeton.

El pádel y los negocios

Deporte y negocios. Nada nuevo. Se hace jugando al golf y se hace también en el palco del Bernabéu. Pero, un síntoma más de la fiebre del pádel es que las canchas se han convertido en espacio para establecer relaciones más allá de la amistad y el bienestar. También para negocios.

Lazo, una startup radicada en Miami con orígenes argentinos, impulsa el Miami Pádel Venture Club, que reúne a fundadores de startups e inversores en las canchas. La magia, casi siempre, surge en el postpartido, en las conversaciones en confianza.

Entre los emprendedores, inicialmente de América Latina, con España y Argentina a la cabeza, era habitual jugar pádel. Hasta que algunos intrépidos americanos han ido un pasito más allá del pickleball. Ahora que prueban el pádel, buscan tecnología.

Ricardo de las Heras, conocido en las pistas por Richi de las Heras, donde fue jugador aferrado al Top 10, hace algunos añitos, ha sido inversor en startups, además de gestor y creador de clubes de pádel. La fusión entre deporte y la solución de problemas que promueve la tecnología le llevo a crear Padel YVR, una recepción virtual que automatiza los clubes y consigue elevar la cantidad de ocupación del club.

Deporte y tecnología, cada vez más, se dan la mano.