La experiencia durante 11 años en la compañía de ciberseguridad Devo ejerció como palanca para que Pedro Castillo, fundador y exCEO del unicornio español durante siete años, se haya embarcado en una nueva aventura emprendedora que supone una «vuelta a los orígenes».

D+I conversa con el emprendedor en la antesala de la salida al mercado de Signalit, una startup dedicada a la orquestación de datos que levantó el pasado junio 11,6 millones de euros en una ronda de financiación en la que participó por Insight Partners.

Castillo defiende el salto cualitativo que ha experimentado el ecosistema emprendedor y tecnológico español y lo equipara en calidad a los proyectos norteamericanos. Sin embargo, el tamaño sigue siendo una gran diferencia, así como la resistencia del mercado español a la entrada de empresas pequeñas y sin casi referencias. «En Estados Unidos hay más arrojo para apostar por proyectos nuevos».

[Ciberseguridad, digitalización y datos ()]

¿En qué se basa este nuevo proyecto emprendedor y qué influencia ha tenido Devo en él?

Devo es una plataforma analítica de datos y después de 11 años trabajando en la compañía nos percatamos sobre cuáles son los problemas de los clientes a la hora de mandar los datos, es decir, antes de que el dato llegue a Devo.

Primero, porque el cliente manda muchos datos, pero no sabe qué está mandando. Si tú preguntas hoy a los clientes de cualquier plataforma analítica qué datos mandaron ayer, todos te contestarán ‘no lo sé’. No me parecía la respuesta más adecuada.

En segundo lugar, no todos los datos que envían los clientes tienen el mismo valor y se pagan todos al mismo precio. Es como si fueras al supermercado a hacer la compra y lo pagaras todo a precio del jamón ibérico. Y es que el cliente manda datos exactamente con cero valor, y sin embargo, los paga al precio del dato que tiene más valor.

Junto a esto, las plataformas analíticas se están especializando, es decir, cada vez son menos genéricas. Por ejemplo, en Devo optamos por la ciberseguridad. Al final, el cliente lo que necesita es usar varias y, además, estas plataformas en la actualidad se combinan con almacenamientos.

Y, por último, nos dimos cuenta de que el cliente tiene muchos más datos de los que manda a la plataforma analítica… Lo que no tiene es más presupuesto.

«Los clientes mandan muchos datos pero no todos tienen el mismo valor y se pagan igual. Es como si vas al supermercado y pagas todo al precio del jamón ibérico»

Con todo esto surgió la idea de poner en marcha una compañía que resolviera todos estos problemas; la orquestación, qué datos mando a dónde, cuándo y por qué; la optimización del dato para no enviar datos sin valor; tener todo el control de los datos a lo largo del tiempo y poder combinar múltiples plataformas de analítica, almacenamientos, etc. Y así surgió Signalit.

De alguna manera, Signalit ayuda a eliminar todo ese ruido que generan los datos y que dificulta la toma de las mejores soluciones y dispara los costes.

Absolutamente, de hecho, el nombre venía de la necesidad de diferenciar la señal del ruido. Por otro lado, tras 11 años en Devo -una empresa de 600 personas-, yo soy un emprendedor, me gusta mucho la tecnología y me apetecía volver a mis orígenes.

¿Cuál es el perfil de empresa que se adapta a la propuesta de Signalit?

Principalmente son empresas medianas y grandes, aunque yo digo una cosa: a nadie le gusta tirar el dinero. Por muy pequeño o muy grande que seas.

Desde ese punto de vista, cualquier empresa es susceptible de usar nuestros servicios, pero es verdad que cuando eres una empresa de más envergadura sueles generar muchos más datos y, por tanto, es más imperioso contar con una solución de este tipo.


El CEO de Signalit estuvo también al frente del unicornio español Devo durante siete años.

¿Cómo afronta la compañía lo que queda de 2023 y 2024 tras la ronda de financiación de 11,6 millones anunciada el pasado verano? ¿Dónde han puesto el foco?

Nos marcamos unos objetivos muy ambiciosos cuando empezamos, y la verdad es que los estamos cumpliendo todos. Tendremos el producto listo a finales del mes que viene, vamos a hacer un rebranding en breve y la intención es salir al mercado a finales de año o principios de 2024.

Nuestro plan de ventas es también bastante ambicioso y vamos a ver qué somos capaces de conseguir.

En cuanto a mercados, nos enfocamos principalmente a Estados Unidos y España. Nuestro país por cercanía y el mercado natural de Signalit es el americano, el mismo que el de Devo.

«Tendremos listo el producto a final de mes y saldremos al mercado a finales de año o principios de 2024. Nuestro plan es bastante ambicioso, veremos qué somos capaces de hacer»

Por su conocimiento del mercado de EEUU, ¿qué diferencia en la actualidad a la empresa española y a la norteamericana en cuanto a cultura de digitalización?

Es muy equiparable. No veo a las empresas españolas por detrás en nada. Ni en ambición, ni en visión, ni en tecnología… ¿qué nos falta o nos puede diferenciar? España es todavía muy tradicional en los procesos de venta o de compra. Es decir, es más difícil vender en España que en EEUU.

Aquí si eres una empresa pequeña y no tienes casi referencias no te nadie ni caso. En EEUU ahí hay más arrojo a la hora de apostar por una empresa nueva. Están más acostumbrados a interaccionar con empresas más innovadoras y más disruptivas heptivas. 

Pero en calidad, no diría yo que aquí estemos por detrás. No lo percibo en ningún caso. De hecho, al revés. Hay veces que ves cosas que hacen empresas españolas que ya las quisieran muchas. Pero, quizá, nos falta creérnoslo.

«No veo a la empresa española por detrás en nada. Pero aquí es más difícil vender que en EEUU, sobre todo si eres pequeño y no tienes casi referencias»

¿Se percibe, por tanto, un cambio en la percepción del ecosistema emprendedor, innovador y tecnológico español fuera de nuestras fronteras en los últimos años?

Ha habido un salto impresionante, eso es incuestionable. Lo que pasa es que todavía estamos muy lejos. El tamaño del ecosistema en EEUU es impresionante tanto en emprendedores como en fondos y en la madurez de sus procesos.

Pero no cabe ninguna duda de que aquí se ha evolucionado muchísimo en los últimos diez años. Cuando nosotros montamos Devo, en España conseguir dos o tres millones en una ronda era un milagro.

Y ahora, sin embargo, son rondas muy normales. La mejora es espectacular. Pero, insisto en lo que siempre defiendo: el problema que tenemos no sólo en España, sino en toda Europa, es que todo proyecto emprendedor tiene un camino y ese camino termina: en una IPO –Oferta Pública Inicial o salida a Bolsa- o un exit.

En EEUU hay todos los meses varios ‘exits’ y salidas a Bolsa; hasta que aquí en Europa no lo consigamos el ecosistema emprendedor va a estar cojo

En Europa no hay compradores de tecnología. No hay exits en Europa. ¿Qué compras ha habido que no sean estas compras de 10, 15 o 20 millones que lo que haces es comprar un equipo, un poco de experiencia y una validación de un producto?

Sin embargo, en EEUU es diferente. Ahora menos por cómo está la situación macroeconómica, pero en situaciones normales, todos los meses hay cinco o diez IPO. Y todos los meses hay dos, cuatro o cinco exits por encima de los cientos de millones. Eso aquí en Europa no existe y hasta que no consigamos que exista o que no sea necesario que exista, el ecosistema va a estar cojo.

Pero no en todos los ecosistemas de referencia a escala mundial hay muchos exits como en Israel.

Pero Israel tiene un proceso para generar empresas muy potenciadas desde el Estado para llevarlas a EEUU, donde sí se producen los exits. Y allí se consiguen empresas como Check Point, Palo Alto, etc., que son comañías que valen decenas de miles de millones. Eso es lo que creo que nos falta como ecosistema.