El bienestar es un aspecto clave para quienes se embarcan en el mundo del emprendimiento en Iberoamérica. Pero, ¿qué implica realmente el bienestar? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021 la salud mental se define como «un estado de bienestar en el cual las personas reconocen sus capacidades, manejan el estrés cotidiano, trabajan de forma productiva y contribuyen a su comunidad». Este estado va más allá de la mera ausencia de enfermedades mentales; implica la capacidad de expresar emociones, interactuar con otros y disfrutar de la vida.

El bienestar abarca sentirse bien consigo mismo y con los demás, enfrentar desafíos diarios, valorar nuestra naturaleza humana y aceptarnos como somos. Construir relaciones basadas en el respeto, la tolerancia y la aceptación de diferencias forma parte de este concepto, lo cual lleva a una convivencia armoniosa y a vivir en plenitud, conectados con nuestro ser emocional.

Existen diversas dimensiones del bienestar que incluyen lo físico, emocional, psicológico, social y ecológico, así como también estilos de vida saludables, cuidado personal, propósito y sentido de vida, seguridad financiera, espiritualidad, conectividad social, manejo del estrés y resiliencia.

Un estudio reciente realizado para The Wellbeing Summit Bogotá revela que el 28% de emprendedores sociales en Iberoamérica presentan severos síntomas de malestar psicológico, siendo más prevalente en mujeres que en hombres. Además, un tercio muestra niveles bajos de bienestar subjetivo, lo que indica una escasa sensación de alegría y satisfacción en la vida cotidiana, a pesar de sentirse satisfechos con sus emprendimientos.

La afectación emocional es evidente entre los emprendedores de la región, con altos índices de depresión, ansiedad y estrés. La presión financiera, la velocidad para escalar, la dificultad de lograr impactos significativos en poblaciones vulnerables y otros factores externos generan niveles elevados de estrés y afectan la salud física y mental de estos emprendedores.

Es fundamental que los emprendedores sociales prioricen su bienestar personal, ya que el éxito profesional no debe estar a expensas de la salud emocional y física. Incorporar el autocuidado, hablar con pares sobre estos temas y buscar apoyo son acciones clave para mejorar el bienestar y la salud mental en este sector.

El bienestar es la base del emprendimiento social, y trabajar en él diariamente es esencial para alcanzar el éxito de manera sostenible. Descargar recursos como el Atlas de Bienestar puede ser un buen punto de partida para aquellos emprendedores que desean equilibrar su vida personal y profesional.

***Mireya Vargas es Emprendedora Social Ashoka.