El fabricante de coches eléctricos Tesla ha experimentado una caída del 12,13% en el valor de sus acciones en un solo día, lo que se traduce en una pérdida de valor en Bolsa de aproximadamente 80.000 millones de dólares (alrededor de 74.000 millones de euros). Esta drástica caída se produjo después de que la empresa informara que el crecimiento de sus ventas en volumen en el 2024 sería «notablemente inferior» al del año anterior.

En el último trimestre del 2023, los ingresos de Tesla solo aumentaron un 3%, debido en parte a las rebajas de precios que la empresa implementó. Además, se reveló que el crecimiento del negocio de automóviles fue solo del 1%. A esto se suma un beneficio inusualmente alto debido a un apunte extraordinario de 5.900 millones de dólares por activos fiscales diferidos.

A pesar de estos datos, algunos analistas aún ven oportunidades para el futuro de Tesla, como la disminución de los costes de las baterías, la creciente demanda de vehículos eléctricos a largo plazo, las inversiones en inteligencia artificial y el negocio solar de la compañía.

Sin embargo, las preocupaciones sobre el posible impacto en los ingresos monetarios debido al crecimiento «notablemente inferior» en volumen siguen siendo motivo de incertidumbre. Según los analistas de la firma de inversión Bernstein, es probable que Tesla tenga que reducir los precios y experimentar márgenes más bajos para impulsar un volumen de ventas mayor que el alcanzado en el 2023.

El CEO de Tesla, Elon Musk, confirmó planes para lanzar un nuevo modelo hacia finales del 2025, pero los analistas advierten que, históricamente, los plazos estimados de la empresa suelen retrasarse. Además, el proceso de fabricación del nuevo modelo se ha descrito como «revolucionario», lo que aumenta el riesgo de posibles contratiempos en la producción a gran escala.

Por otro lado, las declaraciones de Musk sobre su deseo de tener un mayor control en la empresa, así como sus actividades de venta de acciones para invertir en otros negocios, han generado preocupación entre los inversores. Musk ha expresado su deseo de alcanzar una participación del 25% en Tesla y ha planteado la posibilidad de desarrollar capacidades de inteligencia artificial y robótica fuera de la empresa si no puede lograr ese objetivo.

El valor de Tesla está estrechamente ligado al desarrollo de estas tecnologías, y las opciones planteadas por Musk podrían resultar perjudiciales para la empresa, ya sea mediante la disminución de su valor o la dilución de la participación de otros accionistas.

Además, las acciones de Tesla han experimentado una caída del 26% en lo que va del año, lo que refleja las preocupaciones tanto sobre la demanda de vehículos eléctricos como sobre la creciente competencia en el sector. En el cuarto trimestre, el fabricante chino BYD arrebató a Tesla el liderazgo mundial en ventas de coches eléctricos.

El interés por los vehículos eléctricos está disminuyendo según algunos actores del mercado, como fabricantes de automóviles, proveedores y empresas de alquiler de vehículos. Algunas compañías, como General Motors, Ford y Hertz, han reducido sus planes de expansión en el segmento, lo que subraya los desafíos que enfrenta Tesla en un entorno competitivo cambiante.

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