La presidenta de Aelec, Marina Serrano, el viernes pasado en Madrid.INMA FLORES

La crisis energética sigue ahí, pero ya no es el animal salvaje que aterrorizó a Europa el año pasado. En este nuevo contexto, la presidenta de la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec, la antigua Unesa), Marina Serrano (Zaragoza, 1957), cree que ha llegado el momento de que España dé un paso adelante para aprovechar la ventaja que le confieren las energías renovables. “Más que exportar electricidad o hidrógeno, lo que tenemos que hacer es aprovechar para atraer industria. Es el reto que tiene el próximo Gobierno y que tenemos todos”, desliza en vísperas del congreso anual de la patronal eléctrica, que se celebra este miércoles en Madrid. En media hora larga de conversación, Serrano admite que —pese a sus fuertes críticas iniciales— la excepción ibérica ha logrado contener los precios. Confía en un invierno tranquilo. Y alerta de la necesidad de fortalecer la red de transmisión y distribución para dar cabida a los nuevos proyectos de renovables en camino.

Pregunta. El Banco de España acaba de señalar a las energéticas, eléctricas incluidas, como las empresas que más se han beneficiado de la crisis de precios.

Respuesta. Es un primer informe sobre márgenes, que el propio Banco de España dice que hay que tomar con cautela y que va a ir mejorándolo. Se basa en márgenes brutos y no tiene en cuenta las dos medidas de intervención del Gobierno para contener los precios: la minoración y la excepción ibérica. Nos ha llamado la atención, porque la CNMC había sacado en mayo un informe sobre supervisión del mercado minorista, y decía que las comercializadoras habían tenido incluso márgenes negativos. No coincide.

P. ¿Cree, entonces, que el estudio no refleja la realidad?

R. Claro, porque no toma los márgenes brutos, toma el gas y la electricidad juntos, y no tienen en cuenta los efectos que han tenido las medidas de intervención.

P. No considera, entonces, que las eléctricas hayan sido las más beneficiadas por la crisis de precios.

R. Bueno, eso ya es una cosa de cada empresa. Lo que creo es que esa foto, que el propio Banco de España dice que hay que tomar con cautela, no refleja la realidad de los márgenes del sector eléctrico.

P. Son varias las voces, dentro y fuera del Gobierno, que piden que el impuesto extraordinario sobre las energéticas se convierta en permanente.

R. Nosotros ya hemos expuesto desde el principio que no estamos de acuerdo con un gravamen que, a diferencia del formato europeo, va sobre las ventas y no en los beneficios. No es adecuado. Además, el modelo de Europa no se aplica a las eléctricas sino a las empresas de carbón, petróleo y gas. Creemos que no procede; que detrae ingresos que podrían invertirse en renovables; que penaliza la competitividad de las eléctricas españolas respecto a las europeas; y que no coincide con la línea de sostenibilidad y descarbonización, en el que la electrificación es el vector principal.

P. No parece que esas críticas hayan calado en la sociedad. Incluso el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, deslizó antes de las elecciones que, de llegar al Gobierno, no lo derogaría.

R. Quizá porque es más fácil entender que las grandes empresas tienen que contribuir, y no la otra realidad: que las cosas deben hacerse de acuerdo con la técnica impositiva y fiscal adecuada, y con lo que establece Europa.

P. Al margen del estudio de Banco de España, lo que está claro es que las eléctricas han obtenido beneficios récord.

R. Pero hay que diferenciar entre la actividad de estas empresas en España y fuera.

P. En la mayoría de casos, los resultados en España también han sido récord.

R. Porque estamos trabajando en los objetivos de descarbonización, y esos resultados se emplean en inversiones también para seguir descarbonizando.

P. ¿Por qué subieron tan rápido las tarifas del mercado libre durante la crisis y por qué están bajando tan lentamente ahora?

R. Eso obedece a las políticas comerciales de cada compañía.

P. ¿Hay efecto pluma y efecto cohete?

R. No lo sé, porque no soy especialista en esa materia. Habría que analizarlo; es una labor que corresponde a los reguladores.

P. ¿Qué se puede esperar para el precio de la luz en lo que resta de 2023 y en 2024? ¿Será un invierno tranquilo?

R. En principio, y salvo que haya algo provoque una restricción en la oferta de gas, no parece que vaya a haber grandes sorpresas. Con los datos que tenemos, creo que el invierno podría ser tranquilo en precios.

P. Las eléctricas fueron muy críticas con la excepción ibérica: cuando se aprobó el tope al gas, dijeron que no reduciría el precio de la luz. ¿Se equivocaron?

R. Tenemos que señalar que, efectivamente, bajaron los precios y se produjo ese desacoplamiento entre el precio de la electricidad y el precio del gas. Ahora bien, también se produjeron distorsiones en el mercado y en las exportaciones a Francia, se incrementó la utilización de los ciclos combinados y se dio una señal contraria a la descarbonización y a favor de los combustibles fósiles.

P. De alguna manera, los hechos han quitado la razón a esas críticas.

R. Bueno, ha bajado el precio del mercado minorista. Ha funcionado en relación con ese objetivo, pero creemos que debemos volver a la situación de normalidad y que deberían desaparecer las intervenciones.

P. ¿Qué le parece la nueva hoja de ruta energética del Gobierno, el llamado PNIEC? Hay quien la ve poco realista.

R. Que haya un PNIEC es muy bueno, porque da una señal amplia, ambiciosa, de hacia dónde vamos en 2030. Y señala a la electrificación como el vector más importante para conseguir ese objetivo. Ahora bien: faltan los detalles concretos para llegar a esos objetivos: almacenamiento, redes… Que es lo que lo va a hacer posible. Y hace falta, además, acompasar la oferta con la demanda. Es un ejercicio positivo, pero que hay que concretar.

P. ¿Técnicamente es posible?

R. Sí, si hacen a tiempo los desarrollos. Hace falta ir más deprisa.

P. ¿Es suficiente la red eléctrica para dar cabida a todo este volumen de renovables?

R. Es una parte bastante olvidada, y lo que más nos preocupa para el desarrollo de las renovables. El PNIEC reconoce que es el facilitador de la descarbonización, pero mantiene la misma inversión que el anterior. La Comisión Europea ya ha dicho que no hay descarbonización sin una red eléctrica mejorada, y en Europa ya hay un sentimiento de que hay que avanzar en las redes de distribución, a las que se van a conectar el 70% de las nuevas renovables. Hay que hacer inversiones anticipatorias.

P. ¿Siente que en España no se pone apenas énfasis en la red?

R. Sí. Es un tema menos sugestivo: se ve más bien como un coste del sistema, que se trata de reducir, cuando es fundamental que la red funcione para permitir todos estos nuevos usos.

P. ¿Cuánto le preocupa la contestación social a las renovables?

R. Me preocupa. A veces es difícil trasladar al ciudadano que está ahí, en el territorio, el papel que juegan las renovables en el proceso de descarbonización y la necesidad de sustituir las grandes centrales de producción [térmica]. Hay que hablar con ellos y buscar soluciones.

P. España va más lenta que muchos países europeos en electrificación.

R. Nosotros ya decíamos que el anterior PNIEC tenía un objetivo de electrificación bajo. Ahora ha aumentado, pero seguimos pensando que no se establecen los mecanismos para que realmente avance en la industria, en el vehículo eléctrico o en la bomba de calor, de la que en España se habla mucho menos. Hay que avanzar más de lo que se está haciendo: es un elemento absolutamente necesario.

P. España ya es exportadora neta de electricidad.

R. Creo que estamos bien posicionados respecto a Europa y respecto al cambio de modelo [hacia las renovables]. Más que exportar electricidad o hidrógeno, lo que tenemos que hacer es aprovechar para atraer industria: que [las empresas manufactureras] piensen que aquí tienen las condiciones para producir de forma sostenible y descarbonizada. Es el reto que tiene el próximo Gobierno y que tenemos todos. Pero, de nuevo, hace falta estabilidad regulatoria y una red más desarrollada.

P. Se percibe un cierto frenazo en el autoconsumo, tras el fuerte crecimiento del año pasado. ¿Es coyuntural?

R. Puede que sí. Nuestra impresión es que tanto el objetivo de la hoja de ruta del autoconsumo como el del PNIEC pueden alcanzarse.