Los Carulla, un discreto clan de origen catalán, han logrado construir un verdadero imperio en el mundo de la alimentación. Todo comenzó en 1937, en plena Guerra Civil Española, cuando Lluís Carulla Canals fundó Gallina de Oro, que con el tiempo se transformaría en Gallina Blanca, una empresa que se convertiría en un referente en el sector. Actualmente, esta compañía es parte de GB Foods, un gigante que representa la mayoría del negocio de Agrolimen, el cual es el cuarto patrimonio más grande de Cataluña con 350 millones de euros, según la lista Forbes.

La discreción ha sido una característica distintiva de los Carulla, quienes ahora se encuentran en un proceso de transición hacia la tercera generación, con cambios recientes en la cúpula ejecutiva, incluido el nombramiento de un nuevo consejero delegado este año.

Agrolimen, controlada al 100% por la familia Carulla, ha experimentado una serie de transformaciones desde su creación en 1964. La compañía ha incursionado en diversos negocios en colaboración con socios, desde la industria alimentaria hasta la restauración y la alimentación animal, entre otros. Actualmente, sus principales fuentes de ingresos son GB Foods y Affinity Petcare, empresas que han tenido un notable crecimiento en los últimos años.

Artur Carulla Font.
Susanna Sáez (EFE)

En el último ejercicio, Agrolimen registró una facturación de 2.284 millones de euros, con un beneficio neto de 191 millones de euros. GB Foods es una parte fundamental de este éxito, aportando la mayor parte de los ingresos de la compañía. Por su lado, Affinity Petcare también ha tenido un crecimiento destacado en ventas.

La gestión de Agrolimen ha estado marcada por un enfoque en la diversificación y el crecimiento a través de adquisiciones estratégicas, como las de Star en 2006 y Continental en 2018. A pesar de importantes vencimientos de deuda, la compañía ha sabido manejar sus finanzas de manera efectiva, con presencia destacada en mercados como África, que representa una parte significativa de sus operaciones.

Con una facturación proyectada de 2.500 millones de euros en el último año, Agrolimen continúa su camino de éxito de forma discreta pero constante, consolidando su posición en el mercado alimenticio y llevando la tradición familiar de los Carulla hacia el futuro.