Imagen de la sede de Grifols en BarcelonaQuique García (EFE)

La familia Grifols junto al fondo Brookfield se encuentran en negociaciones para llevar a cabo una oferta pública de adquisición (OPA) que alcanzaría los 5.500 millones de euros con el objetivo de excluir a Grifols de la Bolsa. Actualmente, la familia controla el 30% de la empresa. Hasta el momento, la compañía no ha brindado declaraciones al respecto.

El consejo de administración de Grifols se reunió de forma urgente para analizar la oferta preliminar presentada por la familia Grifols y el fondo Brookfield. Se espera que en las próximas semanas se presente una oferta definitiva, una vez que se hayan revisado los libros contables. Lazard actúa como asesor financiero en esta transacción, mientras que Uría Menéndez y Linklaters son los asesores legales involucrados.

Esta posible operación surge en un momento crítico para Grifols, luego de verse afectada por acusaciones de maquillaje de cuentas realizadas por el fondo bajista Gotham City, lo que produjo una caída del 40% en su cotización durante el año actual. Ante esta situación, la familia Grifols buscó la alianza de un socio estratégico para beneficiar a todos los accionistas. Brookfield, un importante fondo internacional, se perfila como un aliado clave en este nuevo capítulo de la compañía.

Grifols, por su parte, ha marcado un cambio en su gestión reciente con la designación de un nuevo CEO, Nacho Abia, proveniente de Olympus. Este movimiento se suma a la venta de participaciones en compañías como Shanghai RAAS y a una emisión privada de capital con el fondo Apollo. Estas acciones buscan refinanciar la deuda de la empresa, que asciende a más de 10.000 millones de euros, y hacer frente a vencimientos próximos por un total de 2.900 millones de euros.

El impulso de Brookfield y los próximos desafíos financieros

Brookfield, con sus más de 250.000 millones de liquidez, representa un respaldo significativo para Grifols en este nuevo capítulo. La empresa española enfrenta vencimientos financieros importantes a corto plazo, que se suman a los desafíos de generación de caja y alto pasivo que han sido motivo de preocupación para agencias como Moody’s. La posible alianza con Brookfield busca no solo fortalecer la posición de Grifols en el mercado, sino también resolver tensiones financieras futuras.

En definitiva, la familia Grifols y Brookfield exploran juntos una nueva etapa para la compañía catalana, apostando por la estabilidad financiera y el crecimiento en un contexto desafiante. Este movimiento podría marcar un hito en la historia de Grifols y definir su rumbo en los próximos años.