La Administración Federal de Aviación (FAA) ha anunciado la extensión de la prohibición de vuelo para los aviones Boeing 737 Max 9, tras un incidente en el que un panel se desprendió en pleno vuelo. Esta medida se toma luego de la pérdida del panel en el vuelo 1282 de Alaska Airlines, lo que ha llevado a una supervisión más estricta de la compañía Boeing. La FAA ha lanzado un comunicado con nuevas exigencias, alejando la posibilidad de que esta versión del avión vuelva a operar en un futuro cercano.

La agencia aeronáutica ha afirmado que mantendrá en tierra el Boeing 737 Max 9 hasta que se realice una inspección exhaustiva, mantenimiento detallado y revisión de los datos de las inspecciones. Este enfoque refleja la falta de confianza actual en Boeing por parte de la FAA, después de los dos accidentes catastróficos con los 737 Max 8 en 2019. Aunque los problemas no están directamente relacionados, la agencia está enfocada en garantizar la seguridad de los viajeros estadounidenses y en restablecer la confianza en la compañía aeroespacial.

La FAA ha anunciado la implementación de inspecciones preliminares en 40 aeronaves, seguidas por una revisión exhaustiva de los datos recopilados. Esta revisión será crucial para determinar si las instrucciones de inspección y mantenimiento propuestas por Boeing cumplen con los estándares de seguridad requeridos. Este proceso prolongado y detallado impactará tanto a Boeing como a las aerolíneas que cuentan con el modelo 737 Max 9 en sus flotas, como United Airlines y Alaska Airlines.

Las aerolíneas ya han realizado inspecciones preliminares que han detectado defectos en algunos de los aviones, lo que indica la necesidad de medidas adicionales para garantizar la seguridad. Esta situación ha repercutido en la cotización de Boeing, que ha experimentado una caída del 12,5% en su valor en Bolsa durante la última semana, representando una pérdida de alrededor de 18.000 millones de dólares.

Por su parte, Boeing ha experimentado pérdidas financieras significativas en los últimos años, afectado por la crisis del 737 Max, la pandemia y contratos desfavorables. El nuevo incidente pone nuevamente en duda la seguridad de este modelo de avión, tras la retirada del permiso de vuelo y la suspensión de su fabricación después de los trágicos accidentes en 2019.

Esta situación plantea un desafío considerable tanto para Boeing como para las aerolíneas afectadas, en un momento en el que la industria aérea busca recuperarse de los impactos de la pandemia. La prioridad sigue siendo la seguridad de los pasajeros y la restauración de la confianza en los aviones Boeing 737 Max 9, un proceso que requerirá tiempo y esfuerzos considerables por parte de todos los involucrados.

El sector aeroespacial seguirá de cerca el desarrollo de esta situación, en la que se deben abordar rigurosamente los estándares de seguridad y calidad para garantizar la integridad de las operaciones aéreas.

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